sábado, 2 de septiembre de 2017

CONSIDERACIONES ESTÉTICO-FILOSÓFICAS CON MOTIVO DE UN VIAJE A BAYREUTH

Bayreuth es hoy un lugar más del circuito estival de los festivales musicales europeos recorrido por degustadores de la llamada música clásica que dedican sus vacaciones a su autoafirmación estética y cultural a base de la ostentación de un ocio que se supone selecto y distinguido. Nadie está legitimado para poner en duda la propiedad y hondura de las vivencias estéticas que en el interior de los espectadores que acuden a Bayreuth puedan producirse aun contando con la efectividad exterior del contexto de cultura social al que nos hemos referido. Pero el público wagneriano actual parece dividirse entre los conservadores culturales que ven en Wagner una seña de identidad estética antimoderna y los simples degustadores de ópera para quienes Wagner es un autor más dentro del repertorio lírico. Hoy es definitivo que Wagner ha fracasado tanto en su idea posrevolucionaria del exilio suizo acerca de la “obra de arte total” como vehículo artístico de una utopía estético-política como en su más tardía pretensión de convertir su obra en un sustituto sublimado de la religión convencional.  
             En cualquier caso y aunque el fracaso mencionado responde a condiciones sociales y culturales objetivas que no pueden ser subsanadas por ninguna voluntad o predisposición estética de los espectadores, Wagner debería tener un público intelectual-filosófico y no de burguesía alta o de nivel medio con pretensiones de adquirir un status cultural aparente a través de la participación en ceremonias operísticas desprovistas de problematicidad “ideológica”. Es cierto que el recurso a puestas en escena comprometidas con la experimentación vanguardista, si es que todavía tiene algún sentido hablar de “vanguardia” en estos tiempos culturalmente estancados, parte de la pretensión de aniquilar en la misma base escénica del espectáculo wagneriano su conversión en ornamento vivencialmente gratificante para el ocio burgués selecto. Y también estas puestas en escena evitan la conversión de Bayreuth en centro de peregrinación para una burguesía nutrida de conservadores culturales que hagan de Wagner un icono de una muy problemática antimodernidad estética que crea ingenuamente que a base de romanticismo conservado en plan museístico el buen burgués y la buena burguesa pueden situarse placenteramente a salvo de la problemática histórico-ideológica que conlleva la efectividad social y económica de la modernidad. Pero las puestas en escena bayreuthianas parecen haberse instalado en una posmodernidad persistente que mezcla, confunde y “deconstruye” significados, más que en una modernidad vanguardista que produzca efectos de distanciamiento frente a la inmediatez emocional romántica o en una “aplicación” del sentido de las obras wagnerianas a una reflexión sobre la modernidad que aparezca en un sentido claro y definible en relación con una problemática moderna no superada por el confusionismo cultural de las fintas y revoloteos posmodernos.
Entre los conservadores culturales wagnerianos me consta que hay incluso algunos cuya ignorancia filosófico-ideológica les hace situarse en terrenos que no están alejados del reconocimiento de una supuesta superación de la modernidad intentada en el fascismo histórico. Pero sin llegar al grave error ideológico de esta posición, a otros de estos conservadores culturales wagnerianos les gustaría tener gracias a Wagner su “cultura afirmativa” romántica, es decir, tener en él su mundo estético de alta idealidad cultivada en una interioridad a salvo de la problematicidad política y social de la modernidad históricamente efectiva. Para ellos, los graves efectos negativos de la modernidad podrían ser neutralizados solo con que encontráramos un refugio estético en una  vivencia interior que no estuviera contaminada por los “feístas” que con su arte extraviado nos vienen a molestar mostrándonos el reflejo estético de nuestro destino moderno efectivo en nuestro ser social.
Ahora bien, esos conservadores culturales tienen razón en que ante los efectos negativos de la modernidad solo caben compensaciones románticas, lo cual implica la búsqueda de un refugio interior en forma de “cultura afirmativa”. Pero esas formas de “cultura afirmativa” no pueden quedar simplemente en la reavivación de un romanticismo apoyado en recreaciones de la teatralidad escénica naturalista y en interpretaciones “idealistas” maniqueas del asunto dramático de las obras wagnerianas. Y por supuesto debe neutralizarse por completo el intento de convertir la obra wagneriana en un estímulo de la antimodernidad política.
Proponemos, pues, en la recepción de Wagner un nuevo romanticismo compensatorio de lo que ha sido llamado las patologías de la modernidad, pero que sea algo más que una nostalgia ingenua del siglo XIX. Y conozco wagnerianos cuya vivencia de la música de Wagner les remite a eso.
Se trataría de una “cultura afirmativa” nutrida de un romanticismo psicológico, no político. Como “cultura afirmativa”, este wagnerismo tendría un sentido de compensación y evasión y de cultivo de una satisfacción estética interior , pero no de incitación para la denigración política o cultural pública de una modernidad cuyos intentos de superación, hacia delante o hacia atrás, reaccionarios o revolucionarios, deben ser abandonados terminantemente a causa del aprendizaje moral histórico que las experiencias políticas del siglo XX han impreso y deben seguir imprimiendo sobre la conciencia colectiva política de la humanidad.
Y sería una ilusión pensar que simplemente podemos evadirnos de la modernidad, con sus patologías y su imposibilidad de ser completada enteramente en un sentido emancipatorio, mediante un nihilismo gozoso y lúdico posmoderno. A pesar de todas las experiencias espectaculares posmodernas, seguimos viviendo en la modernidad burguesa y sus problemas, los derivados de un proceso de racionalización capitalista tecnoburocrática que deja reducidas a apariencia e insignificancia todas las liberaciones culturales, estéticas e incluso pulsionales, políticas y sociales que la misma modernidad ha traído, siguen siendo los nuestros. Frente a este proceso de racionalización solo caben compensaciones culturales y estéticas, que, efectivamente, no pueden significar una liberación, pero sí un refugiarse en un mundo “ideológico” que atenúe en el interior de los gozadores estéticos y culturales los efectos de desencantamiento y “afeamiento”, cosificación y sinsentido funcionante sin finalidad de valor humano superior que tiene la racionalización. Es decir, por un romanticismo “ideológico” que oculte y haga olvidar las deficiencias de la modernidad situándonos en un mundo estético ficticio en su superioridad y valor afirmativo.
Se dirá que por qué preferir la evasión romántica individualista a al evasión posmoderna del nihilismo gozoso. La diferencia está en que la primera no niega la problemática moderna referente a la contradicción entre individuo y sociedad que es producida por el proceso de racionalización burgués-capitalista sino que le da una solución a la medida con el carácter romántico de esa problemática moderna, mientras que la evasión posmoderna pretende que esa problemática ya no existe o puede ser ignorada. La evasión romántica individualista evita tanto la ilusión de poder solucionar políticamente el conflicto de la individualidad con un medio social endurecido y extrañado por la racionalización como la negación posmoderna de ese conflicto moderno.
Nietzsche vio bien en un momento de sus escritos antiwagnerianos que en Wagner los asuntos dramáticos mitológicos encierran en realidad una problemática burguesa, y alude a Madame Bovary como modelo de los héroes y heroínas wagnerianos. Esta problemática es la del individuo afectado por un orden social sometido a una lógica racionalizadora que se hace extraña a su aspiración a la realización humana, que en Wagner aparece transfigurada y potenciada al máximo como “redención”. El orden de los pactos y compromisos sociales contractuales (que se presentan repetidamente en el "Anillo" como principios urdidores de un destino maldito) aparece como opuesto al ansia individual inmediata de relaciones basadas en la espontaneidad vital, que en Wagner aparece como “amor”. Esta contradicción ocurre en un esfera psicológica y es ilusorio pensar que pueda ser reconciliada políticamente. La problemática burguesa moderna que hay en Wagner es la de la individualidad que no encuentra su realización en el contexto de una sociedad sometida a la lógica “sistémica” del poder racionalizador, no la de un “mundo de la vida” intersubjetivo cuya racionalidad alternativa a la racionalidad “sistémica” dominante pudiera ser rescatada para una política basada en el entendimiento y no en la lógica “estratégica” de la dominación. Toda política posible se basa en una lógica que contradice la espontaneidad individual en su inmediatez afectiva y pulsional. Esta individualidad “irracional”, no portadora de ninguna racionalidad alternativa a la razón instrumental y estratégica moderna, solo puede encontrar su realización y satisfacción en lo estético de una cultura afirmativa privada e interiorizada. No es una supuesta razón comunicativa del mundo de la vida intersubjetivo lo que necesita de salvación en el contexto moderno de racionalización “sistémica”, sino el mundo pre-racional y pre-lingüístico de la individualidad afectiva y pulsional. Es esa individualidad pre-racional y pre-lingüística la que es receptiva al arte dramático-musical de Wagner, que expresa en el elemento musical de su obra, que Wagner consideraba que tenía un carácter irracional “femenino”, todo el mundo de la voluntad profunda individual, que es lo que verdaderamente está en contradicción con el proceso moderno de racionalización social.
Justo por esto, hay que conceder una primacía en la recepción romántica individualista de la obra de Wagner a su parte puramente musical sobre la temática dramática, que, especialmente en el “Anillo” y en “Parsifal”, es demasiado deudora de una visión política del problema de la modernidad y de sus posibles soluciones. Distinto es el caso de las llamadas óperas románticas (“El holandés errante”, “Tannhäuser” y “Lohengrin”), en las que su temática dramática es perfectamente asimilable referida a una problemática psicológico-afectiva y la “redención por el amor” va referida al destino de la individualidad singular y no al destino político de la humanidad. Pero se puede generalizar y decir que en Wagner lo musical se corresponde con lo psicológico y lo dramático está contaminado por la política. Hay que dejarse llevar en la recepción de Wagner por lo psicológico-musical y neutralizar todo lo que sea posible la política. Para ello también debe ser concedida una primacía a la interpretación de los temas dramáticos basada en lecturas de la psicología profunda sobre la interpretación política, que por muchos esfuerzos hermenéuticos que se hagan, siempre nos va a colocar en lo referente a la obra de Wagner en el terreno de un maniqueísmo romántico cuyas implicaciones antimodernas nos llevarían directamente a posiciones peligrosas por su reaccionarismo simplificador y no consciente de la problemática ambivalencia de la modernidad.
En la recepción de Wagner es perfectamente posible aislar los efectos emotivo
irracionales de su música de las complicaciones argumentales y simbólicas de sus temas dramáticos, sobre los que ha de aplicarse el entendimiento. Es posible dejarse llevar por el sentimiento de la música olvidándose por completo de su pretendida significación dramática. Decir esto supone admitir que Wagner fracasó en su intento de que su obra supusiera una síntesis perfecta entre música y drama , entre sentimiento profundo irracional (“femenino”, decía él) e inteligencia productora e interpretadora de una simbología dramática. El rapto emocional que estimula la música wagneriana puede hacerse autónomo frente a los significados dramáticos que Wagner quiso depositar en ella. En el planteamiento teórico de Wagner hay latente una supeditación de la música como expresión emocional de la voluntad a la representación, que pertenece al reino del entendimiento. Pero esta supeditación puede ser quebrada en la escucha efectiva de la música, que puede dejarse llevar por la estimulación emotiva olvidándose de la trama de significados que la inteligencia dramática de Wagner quiso urdir con ella. Esto supone, desde luego, ir totalmente en contra de lo que Wagner quería para la recepción de sus obras, pero a ello obliga el que no es posible la síntesis entre sentimiento e inteligencia, entre fuerza emotiva de la voluntad y representación, sino que se hace necesario bien guiarse por la inteligencia, aunque sea en una versión dramático-simbólica que se supone llega a estratos de la representación más profundos que los que alcanzan los razonamientos lógicos, o bien dejarse llevar por el sentimiento como puro fluir de la voluntad no sometido a relaciones de causalidad que deban ser pensadas por los mecanismos intelectuales de la representación. En Wagner no hay fusión del intelecto dramático representativo  y de la expresión musical emocional de la voluntad porque no puede haberla. Hay que elegir entre sentimiento e inteligencia, voluntad y representación, emoción y razón. Si uno es seducido por la obra de Wagner, lo más fácil es que lo sea por sus componentes de estímulos musicales irracionales y no por la razón dramática que hay en el argumento y simbología de sus producciones. Tal vez sea posible un disfrute de la obra de Wagner guiado por una inteligencia analítica de sus obras, en la que la escucha “estructural” de su música con sus “leit-motivs” y su urdimbre de relaciones simbólicas permita ese disfrute como ejercicio intelectual, pero caer bajo el hechizo de Wagner creemos que supone dejarse arrastrar por el fluir emocionalmente estimulante d e su música desprendida de la subordinación a la representación de  significados dramáticos.
Es cierto que este tipo de escucha puramente emocional de Wagner, que como decimos contradice claramente sus pretensiones teóricas, no es facilitado por la asistencia a la representación completa de sus obras, sino que más bien se ve inducido por la escucha en disco de lo que podemos llamar sus fragmentos culminantes. Reconocemos que hay aquí un uso y disfrute totalmente inapropiados de la obra de Wagner. Pero esta es nuestra vivencia de Wagner, que, por tanto, alcanza su plenitud mucho más en nuestra casa con los aparatos electrónicos de reproducción que en el teatro de Bayreuth o de cualquier otro sitio.
Ahora bien, aunque reconocemos que hay aquí  una total distorsión de la obra de Wagner en  nuestra recepción de la misma, también decimos que su recepción ajustada requeriría, como Wagner mismo vio en sus escritos teóricos, la existencia de una comunidad estética posibilitada política y socialmente que no puede darse hoy en Bayreuth ni en ningún otro teatro. Y puede ser que no se pueda dar no por ninguna razón coyuntural  relativa la tipo de sociedad que tenemos sino porque el teatro como tal no puede dejar de ser, bajo cualquier condición social, una forma más de entretenimiento dirigido a la inteligencia y mezclado siempre con la ostentación social, por lo que en él no sería posible, a pesar de la existencia  de un supuesto modelo griego que refutaría esto que decimos, la vivencia total profunda, emocional e intelectual a al vez, que Wagner pretendía que infundiera su obra.                   óica﷽﷽﷽﷽﷽﷽ntexto de una sociedad sometida  ala llidad que no encuentra su realizaci ansia individual inmediata de relaciones bas                                                

              

jueves, 31 de agosto de 2017

AVISO FILOSÓFICO: SI VISITA BAYREUTH NO DEJE DE TENER UNOS MOMENTOS DE RECUERDO PARA EL FILÓSOFO MAX STIRNER (1806-1856)



           
            No sé si muchas de las personas que peregrinan a Bayreuth saben que aquí nació, hijo de un fabricante de flautas de la localidad, el curioso filósofo Max Stirner, autor del tremendo libro “El Único y su propiedad”, en el que Stirner defendía un “yoísmo” materialista radical que, a diferencia del subjetivismo idealista, se presenta sin ningún rebozo como únicamente compatible en el terreno práctico con un individualismo o egoísmo moral que rechaza todos los ideales humanitarios con los que en la época se pretendía sustituir la religión, en crisis o abiertamente negada por los pensadores radicales, como abstracciones y sucedáneos de la fe extraños al sujeto en su irreductibilidad y en su existencia material concreta..
            La conexión con Wagner, aunque remota, puede ser encontrada, pues Max Stirner pertenecía al mismo movimiento filosófico, el de la llamada “izquierda hegeliana”, al que pertenecía Feuerbach, que se sabe influyó sobre la ideología del Maestro durante algún periodo de su juventud, antes del descubrimiento de Schopenhauer. Se ha hablado mucho también sobre la afinidad entre el egoísmo radical de Stirner y las ideas morales de Nietzsche, aunque no existe constancia clara de que Nietzsche leyera a Stirner.
            Pero en lo que respecta a Feuerbach, mientras éste creía encontrar la concreción práctica de la filosofía, que era lo que se buscaba en todo el movimiento “joven-hegeliano” (o “izquierda hegeliana”), en un humanismo naturalista en el que jugaba un papel especial lo que Feuerbach llamaba “amor”, Stirner consideraba que lo único realmente existente es el individuo y cualquier cosa pensable fuera de él no podía ser sino abstracción engañadora. El terrible Marx, también salido de toda este pensamiento “joven-hegeliano”, acabaría acusando tanto al “yo” stirneriano como al “amor” feuerbachiano de ser ambos principios abstractos que fallaban al no captar la verdadera esencia humana como esencia social histórico-concreta.
            También habría que investigar un posible puente entre Wagner y los “jóvenes hegelianos”  situado en la figura del poeta relacionado con ellos Georges Herwegh, que según nos cuenta Martin Gregor-Dellin en su biografía del Maestro fue su amigo durante la época del exilio. Gregor-Dellin (no se olvide que procedente de la extinta DDR) llega a aventurar la hipótesis, no confirmada, de que Wagner pudo llegar a conocer las nacientes ideas de Marx a través de Herwegh, que efectivamente conocía al fundador del llamado socialismo científico.
            Hay otras figuras intelectuales relacionadas con Bayreuth que también se merecen un recuerdo, como el poeta romántico Jean-Paul, que formuló, aquí mismo en Bayreuth, una famosa profecía de lo que luego haría Wagner con la ópera alemana; y sin olvidar lo mucho que habría que aclarar y puntualizar, nos atrevemos a decir en estos tiempos de simplismo sectario, sobre el pensamiento de una figura como la del yerno del Maestro, Houston Stewart Ch

domingo, 27 de agosto de 2017

NOTA SOBRE HOUSTON STEWART CHAMBERLAIN (1855-1927), YERNO DE RUCHARD WAGNER

Merece la pena que reparemos un poco en este personaje. No era alemán de origen sino inglés pero se convirtió en un fanático de la cultura alemana, bueno más que de la cultura, de la "raza" alemana, aunque su racismo, como se suele decir en estos casos, era más "cultural" que biologicista, pero bueno,Darwin anda ya de por medio. Escribió una obra muy famosa y leída en su época ( por ejemplo don Pío Baroja la juzgaba un magnífico libro), "Los fundamentos del siglo XIX", donde se defiende que toda civilización y cultura superiores proceden de los llamados "arios", mientras que otras "razas" (ya se sabe en especial cuál) son "destructivas". Fue uno de los responsables, si no el principal responsable, de que el tinglado wagneriano de Bayreuth se mezclara con la ideología "völkisch"(ideología derechista y casticista alemana de nacionalismo trufado ya de racismo). Llegó a conocer a Hitler, antes de que este alcanzara el poder, y dijo que ahí estaba el futuro de Alemania. Pero no lo juzguemos precipitadamente, porque, aunque sus ideas eran  condenables en sí mismas ( esta es la diferencia entre comunismo y fascismo alemán), gentes como él (un autor sumamente culto que escribió libros sobre Kant, Goethe, teología protestante, etc.) no podían saber que sus ideas iban a conducir a Auschwitz. Murió en 1927, Hitler llegó al poder en 1933 y Wagner había muerto en 1883.

En un artículo titulado "Sobre la pregunta ¿qué es alman?"e incluido en el libro "Consignas", Theodor W. Adorno , filósofo marxista occidental  y medio judío, tiene unas palabras sobre él en realidad algo comprensivas.

ACLARACIONES SOBRE WAGNER

ACLARACIONES SOBRE WAGNER

El prejuicio según el cual la música de Wagner, como cualquier otra música de la llamada clásica, es un rollo es fruto de la ignorancia y la vulgaridad. Algo más de cierto puede haber en la idea , algo más semiculta, según la cual el gusto por esta música tiene que ver con nervios en mal estado. Pero habría que analizar esto despacio, teniendo en cuenta las aportaciones a este debate que hizo Nietzsche en su época de enemistad con el Maestro, así como la posible objeción de que Wagner pertenece a una cultura burguesa decadente por su irracionalismo, así como a otras cuestiones de similar envergadura.
 En cuanto al muy famoso tema de Wagner como pronto-nazi, lo primero que hay que decir es que los que cuando oyen el nombre de Wagner solo saben asociarlo al nacional-socialismo demuestran con ello su seudo-cultura, por no decir su incultura, y su desconocimiento de la enorme complejidad y profundidad de su figura artística e intelectual. Es sabido, y no se puede negar, que la música de Wagner fue manipulada por la propaganda nazi. Pero por si alguien no lo sabe, recordaremos que Wagner vivió en el siglo XIX, murió seis años antes del nacimiento de Hitler y en su época no había partido nazismo ni nada que se le pareciera. El Maestro participó en la revolución democrática de 1848 en la ciudad de Dresde junto a Bakunin, con quien entabló amistad. En la época de esta revolución escribió Wagner varios panfletos y discursos políticos , en los que se nota ya la transición que se dio en esta revolución desde la ideología liberal-democrática a ideas ya en la órbita del socialismo.En esos escritos revolucionarios Wagner habla ya de comunismo. No era marxista, porque el marxismo en esa época todavía no estaba constituido teóricamente. En la época pos-revolucionaria, durante su exilio en Suiza, Wagner desarrolló en sus escritos teóricos lo que podemos llamar una utopía político-estética, que no es fascista sino que más bien la podemos considerar como perteneciente al terreno del socialismo utópico.
Es cierto que Wagner era antisemita, como, por ejemplo también lo era Karl Marx, que en su obra "La cuestión judía" tiene un punto de vista que es considerado como antijudío por los expertos en este tema, aunque el mismo Marx era judío.
Wagner, en la época final de su vida se hizo amigo del teórico racista Gobineau, que, desgraciadamente influyó en su pensamiento de última hora.Pero ninguna de las óperas o dramas musicales de Wagner tienen como tema el racismo ni el antisemitismo, ni tampoco el pangermanismo imperialista.

CONTINUARÁ

Juan Gregorio Álvarez Calderón

viernes, 25 de agosto de 2017

MI RECIENTE EXPERIENCIA DE BAYREUTH BEI NACHT (BY NIGHT)

Después de la representación de "La Valquiria", primera jornada de la Tetralogía "El Anillo del Nibelungo" en un prólogo y tres jornadas, me fui al hotel desde el Festspielhaus en el taxi puesto a disposición por el mismo hotel para los clientes que asistían al Festival. Ya allí en el hotel tomé una satisfactoria cena a base de Gulatsch (sopa húngara) y salchichas, creo recordar, acompañada por un par de cervezas. Me retiré a la habitación y debía de ser la una o por ahí, cuando, todavía estimulado por la música wagneriana que acababa de escuchar y por las cervezas, decidí, ya que al día siguiente tocaba descanso en el Festival, salir a la noche profunda alemana a buscar diversión. Me puse una de las "camisetas con personalidad" que me había comprado en el Festival: una que lleva inscrita en la parte delantera el verso "Wahn, Wahn, überall Wahn!" (Ilusión, ilusión por todas partes ilusión), perteneciente a uno de los monólogos del protagonista Hans Sachs en "Los maestros cantores de Núremberg".
El hotel estaba situado en el extrarradio de Bayreuth y estuve mirando los autobuses porque creía recordar que había uno que hacía el trayecto al centro en horario nocturno. Pero al no encontrar la parada decidí encaminarme al centro de Bayreuth a pie, siguiendo la ruta que  hacían los autobuses diurnos. Este trayecto bordeaba las típicas viviendas unifamiliares alemanas, pero también algunas pequeñas zonas boscosas. O sea, que era posible una pequeña experiencia de la noche alemana profunda, aunque tan domesticada y disminuida por la civilización como están hoy toda la naturaleza y todo el espíritu alemanes en Alemania.
A pesar de mi poco fiable sentido de la orientación, pude llegar a la zona comercial céntrica de Bayreuth. En el trayecto no tuve ningún problema. Solo me encontré a un grupo de jóvenes de aspecto normal (burgués) pero que poco antes de cruzarse conmigo volcaron con gran algarabía un contenedor de basura. Alguno de ellos dijo algo al cruzarse conmigo, pero yo no le entendí y seguí adelante sin problemas. 
Yo recordaba de mi primera visita a Bayreuth en el Año Nuevo de 1997 que la zona de la llamada marcha estaba en el casco viejo de la ciudad, el barrio en torno a la iglesia protestante. Me encaminé a él y pronto pude comprobar por las voces que llegaban desde allí que había tema. Era la noche del miércoles, pero estaba abierto un local en cuyo entorno se concentraba un grupo de chicos y chicas provocando bastante jaleo, evidentemente motivados por un estado de alegría alcohólica. Pasé al interior donde también había algunos muchachos y algunas muchachas y me tomé una cerveza sin ningún problema. El nivel de buenura de las tías era el esperable en un grupo de alemanas, o sea, bastante alto (perdón por esta alusión "racial"-biologicista, seguramente provocada por lo que el profesor Gustavo Bueno llamaba un "síndrome de chauvinismo reflejo"). Pero me tomé mi cerveza tranquilamente sin molestar a ninguna de las muchachas, cuyo estado etílico era indudable. Nadie parecía reparar en mí ni extrañarse por mi presencia, lo cual me agradó. 
Salí de este local y me dirigí a otro que también estaba abierto unas pocas calles más arriba. Allí un grupo de jóvenes también armaba bastante bulla en evidente estado de entusiasmo alcohólico. Era un local con cierto ambiente "underground" o algo así, lleno de objetos decorativos algo extraños o que a mí me lo parecían por su pertenencia a un acervo generacional al que ya no estoy acostumbrado. Lo único que me resultó familiar fue una botella de licor cuyo nombre era algo alusivo a Siegfried. 
El local parecía regentado por una pareja que estaba tras la barra haciendo cócteles y poniendo música. Él llevaba al cuello un collar perruno y ella era, desde luego, más joven que yo, pero podía estar ya en la treintena. Esta era morena, pero también estaba buena.  
El grupo de jóvenes bulliciosos, la mayoría chicos, practicaba un juego con unas cartas en cuyo reverso estaba escrita la palabra castellana "uno" y decían esta palabra frecuentemente en el transcurso del juego. Recordé lo que decía sobre los juegos de cartas un compatriota de los jóvenes, Schopenhauer, el que fue filósofo favorito de Wagner: como los estúpidos hombres no tenían ideas que intercambiarse, inventaron las cartas para tener algo que intercambiarse. Me bebí un par de cervezas y me fui. 
Volví al primer local, que ya estaba cerrado. Pero un grupo de jóvenes seguía a sus puertas armando jaleo y bebiendo. Tenían una caja de cervezas, de esas grandes que beben los alemanes, en el suelo e iban cogiendo. Después de deambular por allí, me acerqué al grupo y les pedí una cerveza que me dieron muy amablemente. Uno de los jóvenes me preguntó que si tenía un mechero, se lo di y me abrió la cerveza con él. Me dijo algo más, pero no le entendí y me retiré a un banco a sentarme para disfrutar de la cerveza. También habían dicho algo un par de bellas y chispeantes alemanas, pero por no molestar, no dije nada yo y me aparté.  

Un poco más tarde empezaron a aparecer taxis en los que se iban yendo los jóvenes. Me quedé solo y deambulé un poco por allí. La dueña del otro local estaba a la puerta, que estaba cerrada, hablando con un taxista. Le pregunté que si podía entrar y me dijo que estaba "absolut zu", cerrado absolutamente. Me alejé siguiendo mi deambular y llegué hasta la estación de ferrocarril, donde, habiendo ya amanecido, cogí un taxi al hotel. Durante la mañana y parte de la tarde de ese día, que como he dicho era día de descanso en el Festival, descansé, con un sueño interrumpido por numerosas despertares, como siempre me ocurre,  pero al día siguiente estaba ya fresco como una lechuga para tragarme "Sigfrido", segunda jornada de la Tetralogía "El Anillo del Nibelungo" de Richard Wagner.  

martes, 13 de junio de 2017

MI PROPUESTA (A)POLÍTICA

La ingeniería social que se necesitaría para sacar a la sociedad de la estupidez burguesa que padecemos iba a dejar en mantillas no sólo a la ingeniería social de los actuales progres sino también a la del comunismo y la del fascismo. Así que lo mejor es olvidarse de ello y buscar una alternativa cultural exclusivamente privada y apolítica a esa estupidez reinante, que además no puede ser apreciada de manera universal por todas las sensibilidades, por lo que contra ella no cabe ningún movimiento democrático.

Cualquier intento de superar la "miseria" espiritual burguesa políticamente es querer repetir la catastrófica época de entreguerras. Hay que buscar compensaciones exclusivamente culturales.

La única alternativa culturalmente efectiva y sin peligros políticos a la limitación y el empobrecimiento de la experiencia espiritual que causan la modernidad ilustrada tecnocientífica, su capitalismo y su sistema político liberal-burgués  es un romanticismo vitalista individualista.

Un romanticismo vitalista e individualista privado en el marco de una política racional-ilustrada y de una cultura material tecno-científica. Esa es mi propuesta (a)política.

Intentaré desarrollar y  explicar esta propuesta próximamente.

jueves, 11 de mayo de 2017

AUTONEGACIÓN




Quiero la noche y el olvido,
quiero la nada sosegada
de lo oscuro inmóvil
en total desamor logrado.
Quiero el gozo de lo secreto
en abismo de sombra inexpresada,
quiero el impulso arrepentido.
Quiero el rezo del fracaso
en triste tranquilidad de renuncia.
Quiero el sinsentido del deseo anulado
y la certeza de la voluntad vencida.
Que en inmenso sueño
reposen las imágenes de vida
y sean descanso bendecido
los anhelos detenidos.
Quiero la inconsciencia sin razón
en el interior por el no-querer sellado
y que no termine el silencio.

miércoles, 10 de mayo de 2017

AFIRMACIÓN EN EL SUFRIR



La noche llega ávida de muerte,
el impulso desea anegarse,
la exaltación ve su fuego apagarse,
domina el rigor de razón inerte.

Infranqueable necesidad fuerte
impone el destino del terminarse
para los esfuerzos del afirmarse
que rechaza la desgraciada suerte.

Pero ya un querer primordial renace
y regresa la voluntad triunfante
frente al negar que la vida deshace.

Se expande una embriaguez rebosante
que del sufrir grato misterio hace
y pasa el sinsentido espeluznante.

lunes, 1 de mayo de 2017

MUERTE DE LA SUBJETIVIDAD

Sufre Verdad el Único elegido
en interior hermético abismado
sin sonido real reconciliado,
fugaz valor para el mundo perdido.

Extensión infinita y eterna forma
no contendrán jamás lo inexpresado,
habrá solo sinsentido incuestionado
del Afuera que todo lo conforma.

El No-Ser de lo esencial subjetivo
destruirá el solo centro asegurado
que quedará para siempre anonadado
en absurdo total Ser objetivo.

En una muerta real armonía
sin incierta sombra de lo pensado
podrá contemplar Dios tranquilizado
la plenitud de la monotonía.

domingo, 30 de abril de 2017

PASEO DOMINGUERO



El soleado domingo expande la alegría
de pueblerinos filisteos con la familia
que pasean elegantes su feliz desidia
mientras yo trato de despreciar su tontería.

Sus mujeres miro con romántica ironía,
pero también me enturbia la desgraciada envidia
que provoca la rebelde constante lascivia
y no puedo gozar serena melancolía.

Paseo yo también con mi extraña soledad,
la algarabía de sus niños me hace gracia,
trato de sentir yo también vital ignorancia.

Pasaron ya las juveniles esperanzas
de convertirme solo en burgués intelectual
y yo les inquieto como siniestro anormal.



lunes, 27 de marzo de 2017

EL ESPÍRITU ES DESORDEN



Viento destructor de la armonía,
que deja al alma fuerte sin certeza,
Palabra que no es Forma ni belleza
son el Espíritu y su cercanía.

Verbo que triunfa en la supremacía
de interior sufriente naturaleza
y del desear puro sin destreza
es por la mente lograda anarquía.

El Ser vive sin orden su Verdad,
son todos los métodos cautelosos
por los hombres impuesta falsedad.

Los profundos sentidos sigilosos
son Gracia de la vital Libertad
solo por los impulsos desastrosos.





domingo, 19 de marzo de 2017

LA VIDA AFIRMADA




Sin clara Palabra de lo irracional salvada,
solo en la ferviente soledad entusiasmada,
la vida por el infundado gozo afirmada
aniquila recuerdos de la vida dañada.

El instante y el placer en círculo redimidos,
con voluntad de fieros momentos decididos,
triunfa el Sí de todos los deseos bendecidos
y vuelven eternos los arrebatos perdidos.

No un Dios buscado en trágica negatividad
que desea del sufrir mayor profundidad,
sino de la alegría culminante verdad
que afirma existencia de total realidad.

Si en lugar de la Nada hay firme fluyente Ser
es porque original impulso tuvo que haber
que fuera eterno Sí de un imparable crecer
y sea sobre la Nada permanente vencer.

viernes, 17 de marzo de 2017

MÍSTICA



En culminante impulso anonadado,
el alma en amoroso alumbramiento
consigue ardoroso aquietamiento,
transfigura su deseo sublimado.

Todo torpe concepto remontado
de mortal racional conocimiento,
asciende total ensimismamiento
que logra alta visión abismado.

Cesa limitada filosofía,
vivida solo inefable verdad,
fenece mísera teología.

En vital unitiva oscuridad,
muerta la social ideología,
Todo será la individualidad.



LA PALABRA CONTRA LA FORMA



Palabra que destruye
la aparente Forma
para que quede solo
el Sentido puro
en inmediata identidad
de Voluntad y Expresión.
Palabra errante
sin rigurosas ataduras
de Forma conseguida.
Verbo interiorizado
de auténtico Singular,
sin ociosa belleza
de decir elegante,
sin banal combinatoria
de sonidos exactos
que fingen vanidosos
el misterio de la significación.
Libertad de la Palabra
frente al Número exigente
y su mecánica necesidad.
Palabra que llega
hasta la Materia sentida
en profunda sensación.
No el lenguaje
en su estructura y sistema,
sino el Verbo sagrado
de apasionado existente.
El interior profundo
no es estructurado lenguaje,
sino pura pulsión
a la que el Verbo sentido
llega ardiente
en su Verdad.
Hay pasión, deseo,
decidida Voluntad
que se une a la Palabra
en el espíritu vivido
y su presencia de Verdad.

jueves, 16 de marzo de 2017

EL PASEANTE SOLITARIO EN LA LLANURA



Solitaria cada encina
en el campo elemental,
los horizontes abiertos
dan brillante inmensidad.
Verde fulgor de viñedos
pone luminosidad
en la lejana amplitud
de calmada soledad.
El esplendor generoso
de la azul intensidad
es inmóvil plenitud
de sosegada ebriedad.
Los blancos caminos son
la presente libertad
del solitario exaltado
en largo aquietado errar.

TAUROMAQUIA



Asistes a crueldades ancestrales,
dispuesto a ironía ante la sangre,
descreído contemplas valor danzante,
vives metafísicas populares.

ALCOHOLISMO


Oscuro alcohol que has bebido muerto
difunde la neurosis de los objetos,
desesperado enardeces la noche,
buscas la lógica de los colores,
categorizas baile de los cuerpos
y vas a la aurora de los insectos.

LAS CHICAS



Todo lo familiar sin teoría,
cuarto de baño sin filosofía,
impura en las carnes la poesía,
charcos de viscosa psicología.

miércoles, 15 de marzo de 2017

AFIRMACIÓN RELIGIOSA DE LA VIDA

Sobre tinieblas grandes
se levantan inmensas ampliamente
ondas de luz triunfante.
Ya decae la oscuridad sufriente,
sol vencedor asciende
retrocede noche desesperante.
La vida afirma su amor refulgente,
ya es círculo perfecto y constante
cabal placer que lucha con la muerte.
Es la afirmación de la vida fuerte,
pero su amor recae
también en la pobreza que trasciende.
Riqueza de existir exuberante,
que llega hasta el sufriente
y le envía plenitud embriagante.
Es el niño que sabe
más que el león rebelde
y que cargado camello obediente.
Pero no olvida el dolor inocente
y consuelo promete
de vida que en más alto ser renace.

CONTRA LA MÚSICA



Arte nervioso de la engañosa seducción
de Número y Forma en permanente reacción,
aniquilas la concreta representación
para que quede del querer abstracta emoción.

Universal sentido de pura voluntad,
ofreces sugerente falsa profundidad,
pues solo eres aparente formalidad
que deja al alma sin su concreta verdad.

El espíritu arde sin ritmo ni melodía,
solo el verbal sentido es real sabiduría,
tú eres solo menestral artesanía
que desprecias literatura y filosofía.

Reduces a contingencia de antropocentrismo
eterno necesario celestial mecanismo,
produces perezoso estéril dionisismo
con tu matemático atroz psicologismo