sábado, 23 de marzo de 2013

EL LOCALISMO DAIMIELEÑISTA

Empiezo a estar ya un poco cansado del localismo daimieleño que, exagerando un poco, parece que puede desembocar en una exaltación del “Blut und Boden” (sangre y suelo) de nuestra localidad. Hay gente cuyos intereses culturales no pueden remontar sobre los consabidos temas localistas y costumbristas. Está muy bien tener raíces sólidas en el suelo natal y sin duda existe una dialéctica entre el universalismo y el particularismo de los sentimientos y los intereses de la persona, lo que hace que, como tantas veces se ha dicho, el ascender a los intereses de lo universal requiera la conciencia del propio arraigo en lo particular. Pero no deja de ser una muestra de “paletismo” filisteo el no ser capaz de cultivar preocupaciones intelectuales que hagan abstracción de la contingencia de haber nacido en un punto geográfico determinado. En mi colaboración en las II Jornadas de Historia de Daimiel he intentado mostrar cómo es posible elevarse por encima de los consabidos temas de la exaltación daimieleñista y hacer pie en la contingencia de lo local para alcanzar temas tan universales como los de la teología y la filosofía. Estoy seguro que hay gente del pueblo, y entre ella personas que han recibido en él importantes honores culturales oficiales, a las que esto no les ha parecido bien y se disponen, o ya lo han hecho, a ningunear mi colaboración en estas Jornadas, cuyas ponencias ya se han publicado en un libro. Apunto finalmente la cuestión relativa a cuál sea el lugar cultural que debe considerarse como portador de esa universalidad a la que hay que elevarse. Los nacionalistas políticos españoles piensan que ese lugar es lo que hasta ahora hemos conocido como España. Yo, que sentimentalmente me experimento como muy vinculado a ciertas particularidades de la cultura española, poniéndome en posición intelectual pienso, sin embargo, que debe ser Europa y su tradición filosófico-cultural el punto de referencia que debe tomar la necesaria aspiración a lo universal. En este sentido, y a despecho del actual clamor que insiste en la llamada “globalización”, pienso que nuestra patria intelectual debe ser Europa y que su cultura es realmente la que marca la concreción de nuestra manera de vivir y de pensar.

lunes, 18 de marzo de 2013

Museo Comarcal de Daimiel: Presentación del libro sobre las II Jornadas de Hi...

Museo Comarcal de Daimiel: Presentación del libro sobre las II Jornadas de Hi...:  El próximo jueves 21 de marzo a las 19.00 horas en el Museo Comarcal de Daimiel, tendrá lugar la presentación del libro II Jornadas de His...

Incluye mi ponencia sobre el teólogo daimieleño Manuel Muñoz de Morales (1845-1938), tío abuelo de mi abuela materna.

domingo, 10 de marzo de 2013

PEQUEÑO DESAHOGO DOMINICAL

Considero que el utilitarismo y el pragmatismo son posiciones filosóficas muy a tener en cuenta, sobre todo para no dejarse enredar por la metafísica de la verdad, pero no soporto el utilitarismo y el pragmatismo filisteos y alicortos que caracterizan al pequeño burguesismo ideológico y psicológico que domina la sociedad actual y especialmente el entorno en el que vivo. Me subleva especialmente el utilitarismo hipócrita que es propio y esencial de la religiosidad social que percibo en mi circunstancia. Respeto profundamente los aspectos irracionales, estético-emotivos y festivo-populares de la religión católica, y creo que es una cuestión muy interesante, y a la vez muy delicada, el problema del enraizamiento comunitario que plantea la pertenencia a la confesión católica, pero la religión modernizada que hoy está extendida por los sectores burgueses y pequeño-burgueses se apoya en motivaciones de cálculo racional utilitario de cara a la adaptación y el éxito sociales intramundanos que contradicen lo auténticamente religioso, que tiene que ver precisamente con una potenciación de lo no sometible al cálculo racional de una vida normalizada e inmunizada frente a todo riesgo existencial.