sábado, 28 de agosto de 2010

SOBRE MI PUEBLO

Yo vivo en Daimiel y no pienso marcharme de allí, porque allí tengo todas mis cosas y mi mundo “cultural” privado, y además me gusta el ambiente paisajístico y popular de todo el Sur semita español, más que el germánico Norte; también sucede que mis únicas relaciones humanas son las que mantengo con mi familia, que en su mayoría vive allí; pero la realidad social de Daimiel es un lodazal pequeñoburgués-rural pestífero y nauseabundo. La realidad de la pequeña burguesía hortera y pijesca de la capitaleja no es mejor. Esta “pequeña pijería” culiparda sólo sabe asociar Daimiel con la brujería y con el “politicismo”. Yo lo asocio con la incultura levítica católica y con el apoliticismo objetivamente conservador.
Albergo sentimientos ambivalentes hacia los restos pequeñoburgueses de la oligarquía señoritil terrateniente de Daimiel, un sector social que sólo se merecería el más objetivo de los desprecios. Pero mi snobismo hace que me hubiera gustado proceder, en lugar de una rama familiar de pequeña burguesía pura, de alguna de las familias “importantes” y “conocidas” de Daimiel, aunque en este caso se trate de un snobismo más bien ridículo por lo limitado de su aspiración. Me hubiera gustado, sobre todo, haber podido seducir a alguna hija de algún pequeñoburgués daimieleño de ”alcurnia” y luego haberla dejado tirada, para así vengar mi complejo ante esta “pequeña aristocracia” pueblerina.
Pero Daimiel tiene la ventaja de que en él las cosas “ideológicas” están mucho más claras que en un Madrid donde la posmodenidad lo ha complicado y confundido todo. Los buenos burgueses rurales de Daimiel piensan que Madrid es una Babilonia intelectual. Pero hacen que sus hijos se salven de este peligro cultural encarrilándoles hacia estudios de ciencias naturales y si alguno sale de “letras”, estos filisteos lo consideran una desgracia. En alguna ocasión en que fui a la Adoración Nocturna, ya en los años finales del Instituto y para tener una excusa para estar la noche del sábado fuera de casa, le oí decir a un beato que la Universidad era un cáncer para la juventud. En una época, mediados de los ochenta, en que lo que ya dominaba en la Universidad era el pijismo y las ansias de estudios “prácticos”, para ganar mucho dinero o simplemente para poder encontrar trabajo, el Madrid universitario estaba dominado por el marxismo, según este señor.
Es justo señalar que el filisteísmo “antihumanístico” no es exclusivo de la pequeña burguesía de ningún sitio, sino que es algo generalizado entre todas las clases de todos los lugares en la sociedad tardocapitalista. Quiero hacer referencia aquí a lo que tuve que sufrir durante mi adolescencia y juventud por culpa de este filisteísmo beato de la tecnociencia y hostil a todo lo que en la cultura occidental no sea razón instrumental irreflexiva. Cuando los filisteos ingenieriles del Colegio Mayor donde residí durante el primer año de mi carrera me preguntaban “¿Tú qué estudias?, ¿filosofía pura?”, yo contestaba “No, impura”. Bueno, la verdad es que no lo hacía, sino que me sentía molesto y humillado, pues sabía que me lo preguntaban en tono de desprecio; pero si hubiera estado por entonces menos acomplejado y hubiera tenido un poco más de sentido del humor y mi inteligencia hubiera estado entonces menos cohibida y con más reflejos, hubiera sido ésta una buena respuesta irónica. Y además, muy ajustada, figuradamente, a la realidad, pues yo empecé a estudiar filosofía por motivaciones psicológicas e ideológicas espurias y que no tienen nada que ver con la filosofía en sí.
A pesar de mi germanofilia cultural –algo torpe, por cierto –yo me siento fuertemente arraigado en todo lo que es el Sur castellano y andaluz de España, un Sur que yo creo que sí tiene un cierto sabor semita, aunque algunos historiadores castellanistas que niegan la trascendencia de la huella árabe en España considerarán esto una necedad. El líder fascista José Antonio Primo de Rivera en una de sus notas de la cárcel de Alicante, publicadas póstumamente (1), establece una oposición entre un Norte de España germánico y un Sur semita. Comparto plenamente esta manera de ver un contraste esencial dentro de lo español. Luego, el joven Primo de Rivera, en una operación más discutible, asocia el Norte germánico con las castas dirigentes que protagonizaron los grandes proyectos históricos hispánicos y al Sur semita con el pueblo rebelde y rencoroso hacia la grandeza hispánica. O sea, más o menos, el Norte germánico con las derechas tradicionales y el Sur semita con las izquierdas.
Con independencia del valor que tengan estas disquisiciones étnico-históricas joseantonianas, yo reconozco que cuando paso de Madrid para arriba, cosa que hago a menudo por razones familiares, me siento como si estuviera en otro país. Y no siento como mío todo el Sur de lo que los “antiespañolistas” llaman Estado español, porque por razones también familiares viajo también con frecuencia a Valencia, pero cuando estoy allí no me siento en una tierra que sea mía, aunque para los “españolistas” este país catalán sea tan español como La Mancha. Valencia es la Andalucía de Cataluña y yo allí no me siento en mi país.
Hermann Hesse, en un texto que aparece en el encantador volumen titulado Pequeñas alegrías, una recopilación de artículos de viaje e impresiones culturales que sin duda está entre lo mejor de este discutible escritor, nos cuenta que él sólo se sentía en su patria en el Suroeste de Alemania y en la Suiza alemana, con total independencia de fronteras políticas. Yo sólo me siento en mi país en el Sur peninsular, con excepción de Valencia y Portugal meridional, y no me meto en politiqueos españolistas o antiespañolistas.
Por eso me siento a gusto en Daimiel aunque este pueblo sea lo que he dicho al comienzo del artículo. Tal vez sea injusto llamar lodazal pequeñoburgués a mi pueblo, porque hoy el lodazal pequeñoburgués está en todas partes. Pero claro, yo tengo que hablar de la pequeña burguesía que me ha hecho sufrir a mí directamente. Aunque mi relación con esta pequeña burguesía está llena de ambivalencias, como he dicho, y también de paradojas. Por ejemplo, tiene gracia que me hayan rechazado como no “burgués” los mismos que me iniciaron en el consumo de alcohol y en los deseos impuros, mis amigos de infancia y juventud de Daimiel.
En cualquier caso, aunque me odiéis, queridos filisteos daimieleños, yo no me voy a ir de aquí, porque amo lo que aun con vosotros es esta tierra.

Nota

1. No me resisto a dejar constancia aquí, para hacer justicia a este singular personaje y para que se enteren sus admiradores que son a la vez franquistas, de lo que el joven Marqués de Estella decía en otra de sus anotaciones de Alicante sobre los sublevados del 36:
“¿Qué va a ocurrir si ganan los sublevados?
Un grupo de generales de honrada intención, pero de desoladora
mediocridad política. Puros tópicos elementales (orden, pacificación de los espíritus...)
Detrás:1)el viejo carlismo, carlismo intransigente, cerril, antipático.
2)las clases conservadoras, interesadas, cortas de vista, perezosas.
3)el capitalismo agrario y financiero, es decir: la clausura en muchos años de toda posibilidad de edificación de la España moderna. La falta de todo sentido nacional de largo alcance.”En Miguel Primo de Rivera y Urquijo, Papeles póstumos de José Antonio, pg.143. 1996. Plaza y Janés. La anotación también se encuentra en el folleto de editorial Barbarroja El testamento de Primo de Rivera de Indalecio Prieto.

ANTIFILOSOFÍA (Selección de citas)

“CALICLES.- Así pues, ésta es la verdad y lo reconocerás si te diriges a cosas de mayor importancia, dejando ya la filosofía. Ciertamente, Sócrates, la filosofía tiene su encanto si se toma moderadamente en la juventud; pero si se insiste en ella más de lo conveniente es la perdición de los hombres. Por bien dotada que esté una persona, si sigue filosofando después de la juventud, necesariamente se hace inexperta de todo lo que es preciso que conozca el que tiene el propósito de ser un hombre esclarecido y bien considerado. En efecto, llegan a desconocer las leyes que rigen la ciudad, las palabras que se deben usar para tratar con los hombres en las relaciones privadas y públicas y los placeres y pasiones humanos; en una palabra, ignoran totalmente las costumbres. Así pues, cuando se encuentran en un negocio privado o público, resultan ridículos, del mismo modo que son ridículos, a mi juicio, los políticos cuando, a su vez, van a vuestras conversaciones y discusiones. (…)

También a mí se me ocurre decirte lo mismo que aquél a su hermano: ‘Te descuidas, Sócrates, de lo que debes ocuparte y disfrazas un alma tan noble con una apariencia infantil, y no podrías expresar la frase adecuada en las deliberaciones de justicia, no dirías con firmeza algo conveniente y persuasivo ni tomarías una decisión audaz a favor de otro.’ En verdad, querido Sócrates -y no te irrites conmigo, pues voy a hablar en interés tuyo-,¿no te parece vergonzoso estar como creo que te encuentras tú y los que sin cesar llevan adelante la filosofía?.
Pues si ahora alguien te toma a ti, o a cualquier otro como tú, y te lleva a la prisión diciendo que has cometido un delito, sin haberlo cometido, sabes que no podrías valerte tú mismo, sino que te quedarías aturdido y boquiabierto sin saber qué decir, y ya ante el tribunal, aunque tu acusador fuera un hombre incapaz y sin estimación, serías condenado a morir si quisiera proponer contar ti la pena de muerte. Y bien, ¿qué sabiduría es ésta, Sócrates, si un arte toma a un hombre bien dotado y le hace inferior sin que sea capaz de defenderse a sí mismo ni de salvarse de los más graves peligros ni de salvar a ningún otro, antes bien, quedando expuesto a ser despojado por sus enemigos de todos sus bienes y a vivir , en fin, despreciado en la ciudad? A un hombre así, aunque sea un poco duro decirlo, es posible abofetearlo impunemente. Pero, amigo, hazme caso: cesa de argumentar, cultiva el buen concierto de los negocios y cultívalo en lo que te dé reputación de hombre sensato; deja a otros esas ingeniosidades, que , más bien, es preciso llamar insulseces o charlatanerías, por las que habitarás en una casa vacía; imita, no a los que discuten esas pequeñeces, sino a los que tienen riqueza, estimación y otros muchos bienes.”


Platón, “Gorgias” 484c-484e, 485e-486d


“CALICLES.- No entiendo nada de lo que dices, Sócrates; dirige tus preguntas a otro.
(….)
No me interesa absolutamente nada de lo que dices, y te he contestado por complacer a Gorgias.

Platón, “Gorgias” 505c





“Platón escruta los secretos de la misteriosa naturaleza, fija los límites a los orbes de los planetas y calcula el curso de los astros: lo rechazo con desdén. Pitágoras divide en latitudes la esfera terrestre: lo menosprecio...; Euclides se preocupa de los complicados problemas de las figuras geométricas: lo ignoro igualmente; en cuanto a todos los retóricos, con sus silogismos y sus cavilaciones dogmáticas, los descalifico como indignos de tratar esta cuestión.”

San Pedro Damián (1007 -1072),” Dominum vobiscum”



“Por tanto, hermano, ¿deseas aprender la gramática? ¡Aprende a declinar dios en plural¡ El maestro en mañas, al poner el primer fundamento del arte de desobedecer, introdujo una regla de declinación, desconocida en el mundo, para de este modo hacer adorar a varios dioses. Y meditando cómo introducir los batallones de todos los vicios, colocó a la cabeza del ejército el deseo de ciencia.”


San Pedro Damián, “Sobre la Santa Simplicidad”



“Le dice Jesús: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”

Evangelio según San Juan 14, 6




[Habla Jesús]: `Todo el que es de la verdad escucha mi voz.’ Le dice Pilato: ‘¿Qué es la verdad?’ Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos.”

Evangelio según San Juan 18, 37-38



“¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia en los filósofos? Por ejemplo su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo. Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan sub specie eterni [desde el punto de vista de la eternidad] –cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, -se vuelven mortalmente peligrosos para todo cuando adoran.”

“La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa. Consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen al comienzo como comienzo, lo que viene al final -¡por desgracia!, ¡pues no debería siquiera venir! –“los conceptos supremos”, es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es “lícito” provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada...Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser “causa sui” [causa de sí mismo]. El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto –ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente “tiene que ser causa sui”. Mas ninguno de esos conceptos puede ser tampoco desigual unos de otros, no puede estar en contradicción consigo mismo...Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto “Dios”...Lo último, lo más tenue, lo más vacío es puesto, como lo primero, como cosa en sí, como ens realissimum [ente realísimo]. ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas! -¡Y lo ha pagado caro!.”

Friederich Nietzsche, fragmentos del capítulo “La ‘razón’ en filosofía” en “El ocaso de los ídolos”


“Mirad que nadie os engañe con filosofías y vanas falacias, fundadas en tradiciones humanas, en los elementos del mundo y no en Cristo.”

San Pablo, Colosenses 3,8

“Te rogué, al partir para Macedonia, que te quedaras en Éfeso para que requirieses a algunos que no enseñen doctrinas extrañas ni se ocupasen en fábulas y genealogías inacabables, más a propósito para engendrar disputas que para servir al designio de Dios fundado en la fe. El fin de este requerimiento es la caridad proveniente de un corazón puro, de una conciencia buena y de una fe sincera, de las cuales algunos separándose, se desvían viniendo a dar en vanas palabrerías.”

San Pablo, Timoteo I 1,3-6

“Porque dice la Escritura: ‘Destruiré la sabiduría de los sabios, e inutilizaré
la inteligencia de los inteligentes’ ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el escrutador de este mundo?¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría de este mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres.
¡Mirad hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos, ni muchos nobles. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido; lo que no es, para reducir a nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación, y redención, a fin de que, como dice la Escritura: ‘El que se gloríe, gloríese en el Señor.”

San Pablo, Corintios I 1, 19-31





“El problema de si puede atribuirse al pensamiento humano una verdad objetiva no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad de su pensamiento –aislado de la práctica – es un problema puramente escolástico.”
“Toda la vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que inducen a la teoría, al misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.”
“Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.”

Karl Marx ,” XI Tesis sobre Feuerbach” (II,VIII,XI)


“Hasta ahora los hombres se han formado siempre ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Han ajustado sus relaciones a sus ideas acerca de Dios, del hombre normal, etc. Los frutos de sus cabezas han acabado por imponerse a la misma. Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas. Liberémosles de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas de los seres imaginarios, bajo cuya mano degeneran. Rebelémonos contra esta tiranía de los pensamientos. Enseñémosles a sustituir estas quimeras por pensamientos que correspondan a la esencia del hombre, dice uno, a adoptar, ante ellos, una actitud crítica, dice otro, a quitárselos de la cabeza, dice el tercero, y la realidad existente se derrumbará.
Estas inocentes y pueriles fantasías forman el meollo de la filosofía neohegeliana en boga, que en Alemania no es sólo acogida con espanto y veneración por el público, sino que es proclamada por los mismos héroes filosóficos con la solemne conciencia de su revolucionaria peligrosidad y de su criminal inexorabilidad. El primer volumen de la presente publicación se propone desenmascarar a estas ovejas que se hacen pasar por lobos y son tenidas por tales, poner de manifiesto como no hacen otra cosa que balar filosóficamente, cómo las jactancias de estos intérpretes filosóficos reflejan simplemente el estado lastimoso de la realidad alemana. Se propone poner en evidencia y desacreditar esas luchas filosóficas con la sombra de la realidad a que el soñador y somnoliento pueblo alemán es tan aficionado.”

Karl Marx, Prólogo a “La ideología alemana”


“Lo que los filósofos dicen acerca de la realidad es con frecuencia tan decepcionante como el letrero que pende a veces sobre la puerta del almacén de un chamarilero: “Aquí se plancha”. Y claro, cuando uno va para que le planchen la ropa, se lleva un chasco, pues el letrero era una cosa más entre las que estaban en venta.”

Soren Kierkegaard, “Diapsálmata”

“Hijo mío, he actuado sensatamente, nunca he pensado sobre el pensar”

Johann Wolfgang von Goethe


La conversión de Edith Stein.- Edith Stein tenía la cabeza atiborrada de textos muertos de la filosofía y se encontró, por casualidad, con un texto humanamente vivo como la autobiografía de Santa Teresa y allí le pareció encontrar la Verdad.

Cosecha propia

“Me parece que los únicos objetos de las ciencias abstractas o de la demostración son la cantidad y el número, y que todos los intentos de extender la clase más perfecta de conocimiento más allá de estos límites son mera sofistería e ilusión .(...)
Todas las demás investigaciones de los hombres conciernen sólo cuestiones de hecho y existencia .(...) Si procediéramos a revisar las bibliotecas convencidos de estos principios ¡que estragos no haríamos! Si tomamos cualquier volumen de Teología o metafísica escolástica, por ejemplo, preguntemos: “¿Contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad o el número?” No. “¿Contiene algún razonamiento experimental acerca de cuestiones de hecho o existencia?” No. Tírese entonces a las llamas, pues no puede contener más que sofistería e ilusión.”

David Hume (siglo XVIII), “Investigación sobre el conocimiento humano”


“6.53. El método correcto de la filosofía sería propiamente este: no decir nada más que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural –o sea algo que nada tiene que ver con la filosofía –y entonces, cuantas veces alguien quisiera decir algo metafísico, probarle que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos. Este método le resultaría insatisfactorio –no tendría el sentimiento de que le enseñábamos filosofía -, pero sería el único estrictamente correcto.
7. Sobre lo que no se puede hablar lo mejor es callarse.”

Ludwig Wittgenstein (siglo XX), final del “Tractatus Logico-philosophicus”

“Hemos analizado aquí los enunciados de la metafísica en sentido amplio, incluyendo no sólo la metafísica trascendental, sino también los problemas de la realidad filosófica y, finalmente, la ética normativa. Tal vez todo el mundo esté de acuerdo en que los enunciados pertenecientes a todos estos tipos de metafísica no son verificables, es decir, que su verdad no se puede examinar mediante la experiencia. Es posible, que además se acepte que, por este motivo, no tienen el carácter de enunciados científicos. Mas cuando digo que carecen de sentido, lo más probable es que el acuerdo se torne más difícil. Se puede objetar: los enunciados que aparecen en los libros de metafísica poseen un efecto sobre el lector que a veces puede llegar a ser muy fuerte; por tanto expresan ciertamente algo. Pero, no obstante, carecen de sentido, de contenido teórico.
(...)
Ahora podremos explicar con mayor claridad el significado de nuestra tesis anti-metafísica. Dicha tesis afirma que los enunciados metafísicos –como los de la poesía lírica –tienen solamente una función expresiva y no una función representativa. Los enunciados metafísicos no son ni verdaderos ni falsos, pues nada afirman; no contienen ni conocimiento ni error, caen totalmente fuerza del campo del conocimiento, de la teoría, fuera de la discusión acerca de la verdad o falsedad. Pero son expresivos como la lírica, la risa y la música. Expresan no tanto sentimientos efímeros, cuanto disposiciones
emocionales o valorativas permanentes. (...)
Encontramos, pues, una gran semejanza entre la metafísica y la lírica. Pero entre ellas media una diferencia decisiva. Ninguna de ellas posee función representativa o contenido teórico. No obstante los enunciados metafísicos –frente a la poesía lírica –parecen tener tal contenido, con lo que no sólo resulta engañado el lector, sino también el propio metafísico, lo cual le lleva a argumentar y polemizar con los enunciados de cualquier otro metafísico. Un poeta, por el contrario, no afirma que los versos de los demás estén equivocados o sean erróneos; normalmente se conformará con decir que son malos. El carácter no teórico de la metafísica no sería por sí mismo un defecto; todas las artes poseen este carácter no-teórico sin por ello perder su gran valor para la vida tanto personal como social. El peligro estriba en el carácter engañoso de la metafísica; suministrar la ilusión de conocimiento sin suministrar en realidad ningún conocimiento. Por esta razón la rechazamos.”

Rudolf Carnap (siglo XX), Filosofía y sintaxis lógica


“El sentimiento armonioso de la vida que el metafísico trata de expresar en un sistema monista se halla mejor expresado en la música de Mozart. Y cuando el metafísico declara su sentimiento heroico ante la vida en un sistema dualista ¿no lo hará tal vez porque le falta la capacidad de Beethoven para expresar dicho sentimiento con un medio adecuado? En verdad los metafísicos son músicos sin capacidad musical, en sustitución de la cual tienen una marcada inclinación a trabajar en el campo de lo teórico, a conectar conceptos y pensamientos. Ahora bien, en lugar de utilizar esta inclinación por una parte en el campo de la ciencia y por la otra satisfacer su necesidad de expresión en el arte, el metafísico confunde ambas y crea una estructura que no logra nada en lo que toca al conocimiento y que es insuficiente como expresión de una actitud emotiva ante la vida.
Nuestra suposición de que la metafísica constituye un sustituto del arte, aun cuando inadecuado, parece confirmarse con el hecho de que aquel metafísico que seguramente poseyó un talento artístico del más alto grado, Nietzsche, fue capaz de evitar por amplio margen el error de caer en esta confusión. Una gran parte de su obra posee un contenido predominantemente empírico; por ejemplo, aquella en la que trata el análisis histórico-psicológico de la moral. Sin embargo, en la obra en la que expresó más enérgicamente lo que otros expresaron a través de la metafísica o de la ética, esto es, en el Zarathustra , no seleccionó una equívoca forma teórica, sino abiertamente la forma del arte, del poema.”

Rudolf Carnap, final de “La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje”.



“En fin –y esto es lo más importante-, todo ello nos permite tratar de la crisis actual colocándonos fuera de ella. Porque si el conocimiento es lo que el hombre ha hecho y tiene que hacer siempre, su crisis significaría la crisis del hombre mismo. Pero transformado en mera forma histórica de la vida humana, vemos antes de él otras maneras igualmente normales de afrontar el hombre el enigma de su vida, de salir de la duda para estar en lo cierto y vislumbramos después de él otras posibilidades. Así obtenemos por vez primera una filosofía que entrevé el fin o término de sí misma y preforma ensayos de reacción humana que la sustituirán”


José Ortega y Gasset, “Apuntes sobre el pensamiento, su teurgia y su demiurgia”, 1941.


APÉNDICE

Contra las ciencias abstractas (matemáticas)

“Cuando empecé el estudio del hombre vi que esas ciencias abstractas no son propias del hombre y que me alejaba más de mi condición profundizando en ellas que los demás ignorándolas.”

Pascal, Pensamientos, 687, 144 Dame tu voto en HispaBloggers!

martes, 10 de agosto de 2010

NOTA SOBRE UNA RECIENTE MODA DE LA FILOSOFÍA ACADÉMICA

Ahora parece que despunta en ámbitos académicos una retórica nihilista al servicio de un satanismo filosófico que parece ser que sueña con un regreso del genio maligno, que vence la exclusión cartesiana y se enseñorea no sé si de la modernidad o de su fracaso en la época posmoderna. Si por lo menos eso sirviera para epatar al burgués, pero me temo que lo que pueda venir de la marginalidad cultural académica no da ni para eso. Parece que la filosofía buscó alguna vez dar con argumentos a favor de la preeminencia ontológica del Bien, la Verdad y la Belleza, pero hoy sirve, entre otras muchas cosas dentro del pluralismo propio de su cultivo liberal, para que algunos nihilistas de cátedra o que aspiran a ella se solacen teóricamente, y no sé si también prácticamente, con la perspectiva de que el nihilismo, la negación de todo valor superior, es la última palabra, no sé si posmoderna, de la modernidad filosófica o de la historia metafísica de Occidente en general.
La filosofía es una retórica incontrolable donde cabe absolutamente todo y las malas personas que se dedican a ella pueden hacer auténticas virguerías que le dan fuste intelectual y también éxito social académico a su perversidad. Está bien que las personas bien nacidas y felizmente arraigadas en tradiciones depositarias de valores morales superiores pero que siguen creyendo que la disolución fáctica de los valores perpetrada por la modernidad puede ser combatida filosóficamente desde alguna corriente marginal dentro de la marginalidad académica se den cuenta de a dónde puede ser llevada la filosofía por las bellas almas perversas y culturalmente desarraigadas. Esas personas moralmente buenas y arraigadas en el Bien moral tradicional que se dedican a la filosofía pueden creer que la verdadera filosofía es la que ellos hacen y que la filosofía nihilista no es una auténtica filosofía, y además que ellas tienen el secreto metodológico que permite realizar una filosofía que proporciona el contenido material concreto del Bien, la Verdad y la Belleza. Pero no existe una razón ahistórica, fenomenológica o como se quiera, que pueda dar los contenidos axiológicos y cosmovisionales concretos que se requieren para poder construir una concepción material del Bien, la Verdad y la Belleza. En todo caso, con esa razón ahistórica se podría realizar, como en realidad hizo Kant, una reconstrucción de los principios formales que constituyen el orden del lenguaje con el que obtenemos el orden de la experiencia, pero sin que a partir de ellos podamos determinar qué concepción material particular de los valores superiores es la correcta.
Los que creen en la intuición de valores como fundamento de la moralidad deberían usar su capacidad intuitiva axiológica para echar un vistazo al mundo real exterior a su marginalidad filosófica y darse cuenta de cuál es el espíritu que representan los valores hoy práctico-materialmente vigentes, para que así se dieran cuenta de qué clase de filosofía es la que representa esa espíritu y por ello, a pesar estar aquejada también de marginalidad académica, podrá quedar en el futuro como la verdadera filosofía de nuestra época.

jueves, 5 de agosto de 2010

¿ESTÁ EL SECRETO DE LA BRUJERÍA EUROPEA EN DAIMIEL?

En los ambientes académicos dedicados al estudio antropológico de la brujería europea moderna causó gran revuelo la tesis de la investigadora británica Margaret Murray, que creyó ver en este polémico y catastrófico (por el número de victimas que causó su represión y por la grave neurosis de angustia en la que es de suponer sumió a muchas personas) fenómeno una religión pagana clandestina cuyo núcleo habría sido la pervivencia subterránea durante la época cristiana del culto antiguo a la diosa Diana.
Un paisano nuestro (cuyo nombre no recuerdo porque estoy fuera de casa y no tengo el libro a mano) en una magnífica “Historia de Daimiel” nos informa, al hablar de las posibles etimologías del topónimo “Daimiel”, de que su origen podría estar en el término griego “daimon”, que en la Antigüedad pre-cristiana no significaba, obviamente, “demonio” en sentido cristiano sino que , como es sabido, se refería a cualquier tipo de entidad sobrenatural superior; y parece ser que, más concretamente, este nombre se asociaba al culto a la diosa Diana, como referido a algún tipo de espíritu vinculado a ella. Y más aun: el nombre de Daimiel vendría de “daimon” porque en Las Tablas habría existido en la Antigüedad un culto a la diosa Diana o a algún espíritu asociado a ella.
Si esto es cierto, y avalando la tesis de Murray, en Las Tablas y sus alrededores podría haber pervivido durante la época ya oficialmente cristiana un culto a algún “daimon” o espíritu superior asociado a Diana que habría dado lugar a la “leyenda negra” de Daimiel como pueblo de brujas.
Por otra parte, también el erudito local don Jesualdo Sánchez Bustos, en una charla sobre historia de Daimiel que nos dio en el Instituto, aventuró que el nombre de nuestro pueblo podría tener relación con la brujería, si es verdad que su origen etimológico estaría no en “daimon” sino en el nombre “Laminium”, que como es sabido, es como se llamaba la población romana que se supone existía en el actual emplazamiento de Daimiel o en sus alrededores, pues la raíz de “Laminium” tendría que ver con las lamias, que eran una especie de hechiceras de la Antigüedad romana.
Debe de existir una tradición más o menos popular de que el nombre de Daimiel es “non sancto”, pues un compañero, ex –sacerdote, de un Instituto de la provincia me dijo que, efectivamente, el nombre de Daimiel tenía que ver con las brujas.
Si el nombre de Daimiel tiene algo que ver con lo brujeril, se podría aventurar, un poco en broma, la hipótesis de que Cervantes al hablar de “un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” pudo estar pensando en nuestro pueblo…
Hay que advertir que Margaret Murray, como antropóloga, se sitúa en una perspectiva “etic”, no en una perspectiva “emic”, es decir, y lo explico, no es que los participantes en los ritos de brujería (cuya perspectiva sería la perspectiva “emic”) fueran conscientes de que con lo que hacían estaban manteniendo un culto a Diana; ellos podían pensar que estaban rindiendo culto al demonio cristiano o a lo que fuera, pero el antropólogo (desde su perspectiva “etic”, es decir, “desde fuera”, “sabiendo más” que los propios sujetos antropológicos estudiados) puede descubrir que en estos ritos estarían actuando objetivamente , sin que los protagonistas de los ritos lo supieran, los restos de un culto a la diosa Diana que se había hecho irreconocible , que se había velado o encubierto, para sus propios protagonistas. Desde la perspectiva “emic”, la de los protagonistas, el culto brujeril podía ser un culto al demonio cristiano, pero desde la perspectiva “etic”, la del antropólogo, que conoce su verdadero significado, ese culto estaba constituido objetivamente por los restos distorsionados de un culto a la diosa Diana. Lo que posibilitó objetivamente la brujería europea fue la existencia de un culto a Diana que se habría transmitido hasta que se olvidó su verdadero origen, con independencia de lo que los sujetos del rito (perspectiva “emic”) pudieran pensar.
La tesis de Murray provocó gran cantidad de reacciones académicas y de teorías alternativas para explicar la brujería europea, entre las cuales nosotros conocemos la de un autor norteamericano (cuyo nombre no tengo a mi disposición por las razones señaladas), teoría psicosocial basada en presupuestos psicoanalíticos, según la cual la caza de brujas de la época europea moderna se habría ocasionado por el sentimiento de culpa que atenazó, inconscientemente, a muchas personas que rehusaban socorrer caritativamente a determinadas mujeres sin recursos y que resultaban socialmente “extrañas”. Este sentimiento de culpa se habría convertido, también inconscientemente, en odio asesino hacia las mujeres que lo habían provocado y que por eso fueron acusadas de brujería y quemadas; y la negación del auxilio caritativo habría estado apoyada objetivamente, a nivel consciente, en que en la época de la caza de brujas se empezaron a constituir las primeras instituciones de caridad socialmente organizada, por lo que los individuos socialmente bien instalados y con recursos económicos habrían remitido a ellas a las mujeres necesitadas.
Como colofón de este artículo podrían venir bien, saliéndonos del campo antropológico, algunas aclaraciones y consideraciones de orden filosófico y aun teológico, con permiso de los señores clérigos doctorados en la materia, sobre el significado de lo demoniaco en la religión cristiana y sobre el problema del Mal, pero preferimos dejarlo para un próximo trabajo donde nos podamos explayar sobre ello por extenso. Dame tu voto en HispaBloggers!