domingo, 7 de noviembre de 2010

PINTADAS NACIONAL-REVOLUCIONARIAS

REBÉLATE CONTRA LA SOCIEDAD CAPITALO-MARXISTA

¡DIOS LO QUIERE!

RECONSTRUYAMOS LAS JONS REVOLUCIONARIAS

MARXISMO Y CAPITALISMO. LA MISMA PORQUERÍA MATERIALISTA

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JOSÉ RUIZ DE LA HERMOSA
RAMIRO LEDESMA RAMOS

NACIONAL-REVOLUCIONARIOS ESPAÑOLES ASESINADOS POR LAS HORDAS SEUDORREVOLUCIONARIAS

¡PRESENTES!

RECONSTRUYAMOS LAS JONS REVOLUCIONARIAS


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QUEREMOS CULTURA: BIBLIOTECAS CON LAS OBRAS COMPLETAS DE NIETZSCHE, SOREL Y LA ROCHELLE

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SOCIALISMO Y TRADICIÓN

¡ARRIBA ESPAÑA SOCIALISTA!

ORDEN
JERARQUÍA
TRADICIÓN
Y
¡REVOLUCIÓN!
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LA SOCIEDAD MODERNA ES FRUTO DE UN CONTUBERNIO JUDEO (en un sentido metafórico no racista)-MASÓNICO-PLUTOCRÁTICO-COMUNISTA

¡VUELTA A LA SOCIEDAD TRADICIONAL CON JUSTICIA SOCIAL!

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SOCIALISMO NACIONAL O BARBARIE


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GREGOR STRASSER
ERNST RÖHM

LÍDERES DEL ALA IZQUIERDA DEL PARTIDO NACIONAL-SOCIALISTA OBRERO ALEMÁN (NSDAP) ASESINADOS POR HITLER EN 1934 (NOCHE DE LOS CUCHILLOS LARGOS)

¡PRESENTES!

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REPÚBLICA SOCIAL ITALIANA (1943-1945)

¡VIVA MUSSOLINI!

EL FASCISMO ES SOCIALISMO Y DIGNIDAD


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¡ME NE FREGO! (ME IMPORTA UN BLEDO)








¡ARRIBA EUROPA SOCIALISTA E IMPERIAL!






LA ECONOMÍA VA MAL. A VER SI REVIENTA
(Pintada de Mayo del 68)



SOCIALISMO CON TODAS LAS CONSECUENCIAS Y TRADICIÓN ÍNTEGRA.

NI FACHA NI REACCIONARIO, ¡NACIONAL REVOLUCIONARIO!

EL ÚNICO CAMINO HACIA EL AUTÉNTICO SOCIALISMO DE LOS PUEBLOS IBÉRICOS ES EL CAMINO NACIONAL HISPÁNICO. NO A LOS SEPARATISMOS.



NOTA

Las ideas políticas arriba expresadas no me las tomo en serio; las expreso en un sentido “ironista”: para “epatar” al burgués, sin olvidar al burgués progresista, tipo humano conocido desde los tiempos del farmacéutico Homais, un personaje de la novela “Madame Bovary”, escrita en el siglo XIX por Gustave Flaubert.

Por una crítica que he recibido de un familiar, parece que hay que aclarar todavía que yo no uso el término “burgués” en un sentido clasista. Basta con remitirse al diccionario de la Real Academia: según la acepción cuarta del término “burgués”, éste significa “Vulgar, mediocre, carente de afanes espirituales o elevados". Pues eso. (Para mayores aclaraciones véase mi artículo, incluido en este blog “Sobre el significado de los términos ‘burgués’, ‘pequeñoburgués’ y ‘filisteo’ “)

lunes, 1 de noviembre de 2010

CONTRA LA CAZA DE BRUJAS FEMINISTA

UNA AUTÉNTICA SOCIEDAD SOCIALISTA SERÍA UNA SOCIEDAD DONDE IMPERARÍAN LOS VALORES HEROICOS DE LA VIRILIDAD.

NO A LA CAZA DE BRUJAS DEL FEMINISMO Y DEL PROGRESISMO SOCIALERO.

sábado, 28 de agosto de 2010

SOBRE MI PUEBLO

Yo vivo en Daimiel y no pienso marcharme de allí, porque allí tengo todas mis cosas y mi mundo “cultural” privado, y además me gusta el ambiente paisajístico y popular de todo el Sur semita español, más que el germánico Norte; también sucede que mis únicas relaciones humanas son las que mantengo con mi familia, que en su mayoría vive allí; pero la realidad social de Daimiel es un lodazal pequeñoburgués-rural pestífero y nauseabundo. La realidad de la pequeña burguesía hortera y pijesca de la capitaleja no es mejor. Esta “pequeña pijería” culiparda sólo sabe asociar Daimiel con la brujería y con el “politicismo”. Yo lo asocio con la incultura levítica católica y con el apoliticismo objetivamente conservador.
Albergo sentimientos ambivalentes hacia los restos pequeñoburgueses de la oligarquía señoritil terrateniente de Daimiel, un sector social que sólo se merecería el más objetivo de los desprecios. Pero mi snobismo hace que me hubiera gustado proceder, en lugar de una rama familiar de pequeña burguesía pura, de alguna de las familias “importantes” y “conocidas” de Daimiel, aunque en este caso se trate de un snobismo más bien ridículo por lo limitado de su aspiración. Me hubiera gustado, sobre todo, haber podido seducir a alguna hija de algún pequeñoburgués daimieleño de ”alcurnia” y luego haberla dejado tirada, para así vengar mi complejo ante esta “pequeña aristocracia” pueblerina.
Pero Daimiel tiene la ventaja de que en él las cosas “ideológicas” están mucho más claras que en un Madrid donde la posmodenidad lo ha complicado y confundido todo. Los buenos burgueses rurales de Daimiel piensan que Madrid es una Babilonia intelectual. Pero hacen que sus hijos se salven de este peligro cultural encarrilándoles hacia estudios de ciencias naturales y si alguno sale de “letras”, estos filisteos lo consideran una desgracia. En alguna ocasión en que fui a la Adoración Nocturna, ya en los años finales del Instituto y para tener una excusa para estar la noche del sábado fuera de casa, le oí decir a un beato que la Universidad era un cáncer para la juventud. En una época, mediados de los ochenta, en que lo que ya dominaba en la Universidad era el pijismo y las ansias de estudios “prácticos”, para ganar mucho dinero o simplemente para poder encontrar trabajo, el Madrid universitario estaba dominado por el marxismo, según este señor.
Es justo señalar que el filisteísmo “antihumanístico” no es exclusivo de la pequeña burguesía de ningún sitio, sino que es algo generalizado entre todas las clases de todos los lugares en la sociedad tardocapitalista. Quiero hacer referencia aquí a lo que tuve que sufrir durante mi adolescencia y juventud por culpa de este filisteísmo beato de la tecnociencia y hostil a todo lo que en la cultura occidental no sea razón instrumental irreflexiva. Cuando los filisteos ingenieriles del Colegio Mayor donde residí durante el primer año de mi carrera me preguntaban “¿Tú qué estudias?, ¿filosofía pura?”, yo contestaba “No, impura”. Bueno, la verdad es que no lo hacía, sino que me sentía molesto y humillado, pues sabía que me lo preguntaban en tono de desprecio; pero si hubiera estado por entonces menos acomplejado y hubiera tenido un poco más de sentido del humor y mi inteligencia hubiera estado entonces menos cohibida y con más reflejos, hubiera sido ésta una buena respuesta irónica. Y además, muy ajustada, figuradamente, a la realidad, pues yo empecé a estudiar filosofía por motivaciones psicológicas e ideológicas espurias y que no tienen nada que ver con la filosofía en sí.
A pesar de mi germanofilia cultural –algo torpe, por cierto –yo me siento fuertemente arraigado en todo lo que es el Sur castellano y andaluz de España, un Sur que yo creo que sí tiene un cierto sabor semita, aunque algunos historiadores castellanistas que niegan la trascendencia de la huella árabe en España considerarán esto una necedad. El líder fascista José Antonio Primo de Rivera en una de sus notas de la cárcel de Alicante, publicadas póstumamente (1), establece una oposición entre un Norte de España germánico y un Sur semita. Comparto plenamente esta manera de ver un contraste esencial dentro de lo español. Luego, el joven Primo de Rivera, en una operación más discutible, asocia el Norte germánico con las castas dirigentes que protagonizaron los grandes proyectos históricos hispánicos y al Sur semita con el pueblo rebelde y rencoroso hacia la grandeza hispánica. O sea, más o menos, el Norte germánico con las derechas tradicionales y el Sur semita con las izquierdas.
Con independencia del valor que tengan estas disquisiciones étnico-históricas joseantonianas, yo reconozco que cuando paso de Madrid para arriba, cosa que hago a menudo por razones familiares, me siento como si estuviera en otro país. Y no siento como mío todo el Sur de lo que los “antiespañolistas” llaman Estado español, porque por razones también familiares viajo también con frecuencia a Valencia, pero cuando estoy allí no me siento en una tierra que sea mía, aunque para los “españolistas” este país catalán sea tan español como La Mancha. Valencia es la Andalucía de Cataluña y yo allí no me siento en mi país.
Hermann Hesse, en un texto que aparece en el encantador volumen titulado Pequeñas alegrías, una recopilación de artículos de viaje e impresiones culturales que sin duda está entre lo mejor de este discutible escritor, nos cuenta que él sólo se sentía en su patria en el Suroeste de Alemania y en la Suiza alemana, con total independencia de fronteras políticas. Yo sólo me siento en mi país en el Sur peninsular, con excepción de Valencia y Portugal meridional, y no me meto en politiqueos españolistas o antiespañolistas.
Por eso me siento a gusto en Daimiel aunque este pueblo sea lo que he dicho al comienzo del artículo. Tal vez sea injusto llamar lodazal pequeñoburgués a mi pueblo, porque hoy el lodazal pequeñoburgués está en todas partes. Pero claro, yo tengo que hablar de la pequeña burguesía que me ha hecho sufrir a mí directamente. Aunque mi relación con esta pequeña burguesía está llena de ambivalencias, como he dicho, y también de paradojas. Por ejemplo, tiene gracia que me hayan rechazado como no “burgués” los mismos que me iniciaron en el consumo de alcohol y en los deseos impuros, mis amigos de infancia y juventud de Daimiel.
En cualquier caso, aunque me odiéis, queridos filisteos daimieleños, yo no me voy a ir de aquí, porque amo lo que aun con vosotros es esta tierra.

Nota

1. No me resisto a dejar constancia aquí, para hacer justicia a este singular personaje y para que se enteren sus admiradores que son a la vez franquistas, de lo que el joven Marqués de Estella decía en otra de sus anotaciones de Alicante sobre los sublevados del 36:
“¿Qué va a ocurrir si ganan los sublevados?
Un grupo de generales de honrada intención, pero de desoladora
mediocridad política. Puros tópicos elementales (orden, pacificación de los espíritus...)
Detrás:1)el viejo carlismo, carlismo intransigente, cerril, antipático.
2)las clases conservadoras, interesadas, cortas de vista, perezosas.
3)el capitalismo agrario y financiero, es decir: la clausura en muchos años de toda posibilidad de edificación de la España moderna. La falta de todo sentido nacional de largo alcance.”En Miguel Primo de Rivera y Urquijo, Papeles póstumos de José Antonio, pg.143. 1996. Plaza y Janés. La anotación también se encuentra en el folleto de editorial Barbarroja El testamento de Primo de Rivera de Indalecio Prieto.

ANTIFILOSOFÍA (Selección de citas)

“CALICLES.- Así pues, ésta es la verdad y lo reconocerás si te diriges a cosas de mayor importancia, dejando ya la filosofía. Ciertamente, Sócrates, la filosofía tiene su encanto si se toma moderadamente en la juventud; pero si se insiste en ella más de lo conveniente es la perdición de los hombres. Por bien dotada que esté una persona, si sigue filosofando después de la juventud, necesariamente se hace inexperta de todo lo que es preciso que conozca el que tiene el propósito de ser un hombre esclarecido y bien considerado. En efecto, llegan a desconocer las leyes que rigen la ciudad, las palabras que se deben usar para tratar con los hombres en las relaciones privadas y públicas y los placeres y pasiones humanos; en una palabra, ignoran totalmente las costumbres. Así pues, cuando se encuentran en un negocio privado o público, resultan ridículos, del mismo modo que son ridículos, a mi juicio, los políticos cuando, a su vez, van a vuestras conversaciones y discusiones. (…)

También a mí se me ocurre decirte lo mismo que aquél a su hermano: ‘Te descuidas, Sócrates, de lo que debes ocuparte y disfrazas un alma tan noble con una apariencia infantil, y no podrías expresar la frase adecuada en las deliberaciones de justicia, no dirías con firmeza algo conveniente y persuasivo ni tomarías una decisión audaz a favor de otro.’ En verdad, querido Sócrates -y no te irrites conmigo, pues voy a hablar en interés tuyo-,¿no te parece vergonzoso estar como creo que te encuentras tú y los que sin cesar llevan adelante la filosofía?.
Pues si ahora alguien te toma a ti, o a cualquier otro como tú, y te lleva a la prisión diciendo que has cometido un delito, sin haberlo cometido, sabes que no podrías valerte tú mismo, sino que te quedarías aturdido y boquiabierto sin saber qué decir, y ya ante el tribunal, aunque tu acusador fuera un hombre incapaz y sin estimación, serías condenado a morir si quisiera proponer contar ti la pena de muerte. Y bien, ¿qué sabiduría es ésta, Sócrates, si un arte toma a un hombre bien dotado y le hace inferior sin que sea capaz de defenderse a sí mismo ni de salvarse de los más graves peligros ni de salvar a ningún otro, antes bien, quedando expuesto a ser despojado por sus enemigos de todos sus bienes y a vivir , en fin, despreciado en la ciudad? A un hombre así, aunque sea un poco duro decirlo, es posible abofetearlo impunemente. Pero, amigo, hazme caso: cesa de argumentar, cultiva el buen concierto de los negocios y cultívalo en lo que te dé reputación de hombre sensato; deja a otros esas ingeniosidades, que , más bien, es preciso llamar insulseces o charlatanerías, por las que habitarás en una casa vacía; imita, no a los que discuten esas pequeñeces, sino a los que tienen riqueza, estimación y otros muchos bienes.”


Platón, “Gorgias” 484c-484e, 485e-486d


“CALICLES.- No entiendo nada de lo que dices, Sócrates; dirige tus preguntas a otro.
(….)
No me interesa absolutamente nada de lo que dices, y te he contestado por complacer a Gorgias.

Platón, “Gorgias” 505c





“Platón escruta los secretos de la misteriosa naturaleza, fija los límites a los orbes de los planetas y calcula el curso de los astros: lo rechazo con desdén. Pitágoras divide en latitudes la esfera terrestre: lo menosprecio...; Euclides se preocupa de los complicados problemas de las figuras geométricas: lo ignoro igualmente; en cuanto a todos los retóricos, con sus silogismos y sus cavilaciones dogmáticas, los descalifico como indignos de tratar esta cuestión.”

San Pedro Damián (1007 -1072),” Dominum vobiscum”



“Por tanto, hermano, ¿deseas aprender la gramática? ¡Aprende a declinar dios en plural¡ El maestro en mañas, al poner el primer fundamento del arte de desobedecer, introdujo una regla de declinación, desconocida en el mundo, para de este modo hacer adorar a varios dioses. Y meditando cómo introducir los batallones de todos los vicios, colocó a la cabeza del ejército el deseo de ciencia.”


San Pedro Damián, “Sobre la Santa Simplicidad”



“Le dice Jesús: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”

Evangelio según San Juan 14, 6




[Habla Jesús]: `Todo el que es de la verdad escucha mi voz.’ Le dice Pilato: ‘¿Qué es la verdad?’ Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos.”

Evangelio según San Juan 18, 37-38



“¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia en los filósofos? Por ejemplo su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo. Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan sub specie eterni [desde el punto de vista de la eternidad] –cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, -se vuelven mortalmente peligrosos para todo cuando adoran.”

“La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa. Consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen al comienzo como comienzo, lo que viene al final -¡por desgracia!, ¡pues no debería siquiera venir! –“los conceptos supremos”, es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es “lícito” provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada...Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser “causa sui” [causa de sí mismo]. El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto –ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente “tiene que ser causa sui”. Mas ninguno de esos conceptos puede ser tampoco desigual unos de otros, no puede estar en contradicción consigo mismo...Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto “Dios”...Lo último, lo más tenue, lo más vacío es puesto, como lo primero, como cosa en sí, como ens realissimum [ente realísimo]. ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas! -¡Y lo ha pagado caro!.”

Friederich Nietzsche, fragmentos del capítulo “La ‘razón’ en filosofía” en “El ocaso de los ídolos”


“Mirad que nadie os engañe con filosofías y vanas falacias, fundadas en tradiciones humanas, en los elementos del mundo y no en Cristo.”

San Pablo, Colosenses 3,8

“Te rogué, al partir para Macedonia, que te quedaras en Éfeso para que requirieses a algunos que no enseñen doctrinas extrañas ni se ocupasen en fábulas y genealogías inacabables, más a propósito para engendrar disputas que para servir al designio de Dios fundado en la fe. El fin de este requerimiento es la caridad proveniente de un corazón puro, de una conciencia buena y de una fe sincera, de las cuales algunos separándose, se desvían viniendo a dar en vanas palabrerías.”

San Pablo, Timoteo I 1,3-6

“Porque dice la Escritura: ‘Destruiré la sabiduría de los sabios, e inutilizaré
la inteligencia de los inteligentes’ ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el escrutador de este mundo?¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría de este mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres.
¡Mirad hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos, ni muchos nobles. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido; lo que no es, para reducir a nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación, y redención, a fin de que, como dice la Escritura: ‘El que se gloríe, gloríese en el Señor.”

San Pablo, Corintios I 1, 19-31





“El problema de si puede atribuirse al pensamiento humano una verdad objetiva no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad de su pensamiento –aislado de la práctica – es un problema puramente escolástico.”
“Toda la vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que inducen a la teoría, al misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.”
“Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.”

Karl Marx ,” XI Tesis sobre Feuerbach” (II,VIII,XI)


“Hasta ahora los hombres se han formado siempre ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Han ajustado sus relaciones a sus ideas acerca de Dios, del hombre normal, etc. Los frutos de sus cabezas han acabado por imponerse a la misma. Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas. Liberémosles de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas de los seres imaginarios, bajo cuya mano degeneran. Rebelémonos contra esta tiranía de los pensamientos. Enseñémosles a sustituir estas quimeras por pensamientos que correspondan a la esencia del hombre, dice uno, a adoptar, ante ellos, una actitud crítica, dice otro, a quitárselos de la cabeza, dice el tercero, y la realidad existente se derrumbará.
Estas inocentes y pueriles fantasías forman el meollo de la filosofía neohegeliana en boga, que en Alemania no es sólo acogida con espanto y veneración por el público, sino que es proclamada por los mismos héroes filosóficos con la solemne conciencia de su revolucionaria peligrosidad y de su criminal inexorabilidad. El primer volumen de la presente publicación se propone desenmascarar a estas ovejas que se hacen pasar por lobos y son tenidas por tales, poner de manifiesto como no hacen otra cosa que balar filosóficamente, cómo las jactancias de estos intérpretes filosóficos reflejan simplemente el estado lastimoso de la realidad alemana. Se propone poner en evidencia y desacreditar esas luchas filosóficas con la sombra de la realidad a que el soñador y somnoliento pueblo alemán es tan aficionado.”

Karl Marx, Prólogo a “La ideología alemana”


“Lo que los filósofos dicen acerca de la realidad es con frecuencia tan decepcionante como el letrero que pende a veces sobre la puerta del almacén de un chamarilero: “Aquí se plancha”. Y claro, cuando uno va para que le planchen la ropa, se lleva un chasco, pues el letrero era una cosa más entre las que estaban en venta.”

Soren Kierkegaard, “Diapsálmata”

“Hijo mío, he actuado sensatamente, nunca he pensado sobre el pensar”

Johann Wolfgang von Goethe


La conversión de Edith Stein.- Edith Stein tenía la cabeza atiborrada de textos muertos de la filosofía y se encontró, por casualidad, con un texto humanamente vivo como la autobiografía de Santa Teresa y allí le pareció encontrar la Verdad.

Cosecha propia

“Me parece que los únicos objetos de las ciencias abstractas o de la demostración son la cantidad y el número, y que todos los intentos de extender la clase más perfecta de conocimiento más allá de estos límites son mera sofistería e ilusión .(...)
Todas las demás investigaciones de los hombres conciernen sólo cuestiones de hecho y existencia .(...) Si procediéramos a revisar las bibliotecas convencidos de estos principios ¡que estragos no haríamos! Si tomamos cualquier volumen de Teología o metafísica escolástica, por ejemplo, preguntemos: “¿Contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad o el número?” No. “¿Contiene algún razonamiento experimental acerca de cuestiones de hecho o existencia?” No. Tírese entonces a las llamas, pues no puede contener más que sofistería e ilusión.”

David Hume (siglo XVIII), “Investigación sobre el conocimiento humano”


“6.53. El método correcto de la filosofía sería propiamente este: no decir nada más que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural –o sea algo que nada tiene que ver con la filosofía –y entonces, cuantas veces alguien quisiera decir algo metafísico, probarle que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos. Este método le resultaría insatisfactorio –no tendría el sentimiento de que le enseñábamos filosofía -, pero sería el único estrictamente correcto.
7. Sobre lo que no se puede hablar lo mejor es callarse.”

Ludwig Wittgenstein (siglo XX), final del “Tractatus Logico-philosophicus”

“Hemos analizado aquí los enunciados de la metafísica en sentido amplio, incluyendo no sólo la metafísica trascendental, sino también los problemas de la realidad filosófica y, finalmente, la ética normativa. Tal vez todo el mundo esté de acuerdo en que los enunciados pertenecientes a todos estos tipos de metafísica no son verificables, es decir, que su verdad no se puede examinar mediante la experiencia. Es posible, que además se acepte que, por este motivo, no tienen el carácter de enunciados científicos. Mas cuando digo que carecen de sentido, lo más probable es que el acuerdo se torne más difícil. Se puede objetar: los enunciados que aparecen en los libros de metafísica poseen un efecto sobre el lector que a veces puede llegar a ser muy fuerte; por tanto expresan ciertamente algo. Pero, no obstante, carecen de sentido, de contenido teórico.
(...)
Ahora podremos explicar con mayor claridad el significado de nuestra tesis anti-metafísica. Dicha tesis afirma que los enunciados metafísicos –como los de la poesía lírica –tienen solamente una función expresiva y no una función representativa. Los enunciados metafísicos no son ni verdaderos ni falsos, pues nada afirman; no contienen ni conocimiento ni error, caen totalmente fuerza del campo del conocimiento, de la teoría, fuera de la discusión acerca de la verdad o falsedad. Pero son expresivos como la lírica, la risa y la música. Expresan no tanto sentimientos efímeros, cuanto disposiciones
emocionales o valorativas permanentes. (...)
Encontramos, pues, una gran semejanza entre la metafísica y la lírica. Pero entre ellas media una diferencia decisiva. Ninguna de ellas posee función representativa o contenido teórico. No obstante los enunciados metafísicos –frente a la poesía lírica –parecen tener tal contenido, con lo que no sólo resulta engañado el lector, sino también el propio metafísico, lo cual le lleva a argumentar y polemizar con los enunciados de cualquier otro metafísico. Un poeta, por el contrario, no afirma que los versos de los demás estén equivocados o sean erróneos; normalmente se conformará con decir que son malos. El carácter no teórico de la metafísica no sería por sí mismo un defecto; todas las artes poseen este carácter no-teórico sin por ello perder su gran valor para la vida tanto personal como social. El peligro estriba en el carácter engañoso de la metafísica; suministrar la ilusión de conocimiento sin suministrar en realidad ningún conocimiento. Por esta razón la rechazamos.”

Rudolf Carnap (siglo XX), Filosofía y sintaxis lógica


“El sentimiento armonioso de la vida que el metafísico trata de expresar en un sistema monista se halla mejor expresado en la música de Mozart. Y cuando el metafísico declara su sentimiento heroico ante la vida en un sistema dualista ¿no lo hará tal vez porque le falta la capacidad de Beethoven para expresar dicho sentimiento con un medio adecuado? En verdad los metafísicos son músicos sin capacidad musical, en sustitución de la cual tienen una marcada inclinación a trabajar en el campo de lo teórico, a conectar conceptos y pensamientos. Ahora bien, en lugar de utilizar esta inclinación por una parte en el campo de la ciencia y por la otra satisfacer su necesidad de expresión en el arte, el metafísico confunde ambas y crea una estructura que no logra nada en lo que toca al conocimiento y que es insuficiente como expresión de una actitud emotiva ante la vida.
Nuestra suposición de que la metafísica constituye un sustituto del arte, aun cuando inadecuado, parece confirmarse con el hecho de que aquel metafísico que seguramente poseyó un talento artístico del más alto grado, Nietzsche, fue capaz de evitar por amplio margen el error de caer en esta confusión. Una gran parte de su obra posee un contenido predominantemente empírico; por ejemplo, aquella en la que trata el análisis histórico-psicológico de la moral. Sin embargo, en la obra en la que expresó más enérgicamente lo que otros expresaron a través de la metafísica o de la ética, esto es, en el Zarathustra , no seleccionó una equívoca forma teórica, sino abiertamente la forma del arte, del poema.”

Rudolf Carnap, final de “La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje”.



“En fin –y esto es lo más importante-, todo ello nos permite tratar de la crisis actual colocándonos fuera de ella. Porque si el conocimiento es lo que el hombre ha hecho y tiene que hacer siempre, su crisis significaría la crisis del hombre mismo. Pero transformado en mera forma histórica de la vida humana, vemos antes de él otras maneras igualmente normales de afrontar el hombre el enigma de su vida, de salir de la duda para estar en lo cierto y vislumbramos después de él otras posibilidades. Así obtenemos por vez primera una filosofía que entrevé el fin o término de sí misma y preforma ensayos de reacción humana que la sustituirán”


José Ortega y Gasset, “Apuntes sobre el pensamiento, su teurgia y su demiurgia”, 1941.


APÉNDICE

Contra las ciencias abstractas (matemáticas)

“Cuando empecé el estudio del hombre vi que esas ciencias abstractas no son propias del hombre y que me alejaba más de mi condición profundizando en ellas que los demás ignorándolas.”

Pascal, Pensamientos, 687, 144 Dame tu voto en HispaBloggers!

martes, 10 de agosto de 2010

NOTA SOBRE UNA RECIENTE MODA DE LA FILOSOFÍA ACADÉMICA

Ahora parece que despunta en ámbitos académicos una retórica nihilista al servicio de un satanismo filosófico que parece ser que sueña con un regreso del genio maligno, que vence la exclusión cartesiana y se enseñorea no sé si de la modernidad o de su fracaso en la época posmoderna. Si por lo menos eso sirviera para epatar al burgués, pero me temo que lo que pueda venir de la marginalidad cultural académica no da ni para eso. Parece que la filosofía buscó alguna vez dar con argumentos a favor de la preeminencia ontológica del Bien, la Verdad y la Belleza, pero hoy sirve, entre otras muchas cosas dentro del pluralismo propio de su cultivo liberal, para que algunos nihilistas de cátedra o que aspiran a ella se solacen teóricamente, y no sé si también prácticamente, con la perspectiva de que el nihilismo, la negación de todo valor superior, es la última palabra, no sé si posmoderna, de la modernidad filosófica o de la historia metafísica de Occidente en general.
La filosofía es una retórica incontrolable donde cabe absolutamente todo y las malas personas que se dedican a ella pueden hacer auténticas virguerías que le dan fuste intelectual y también éxito social académico a su perversidad. Está bien que las personas bien nacidas y felizmente arraigadas en tradiciones depositarias de valores morales superiores pero que siguen creyendo que la disolución fáctica de los valores perpetrada por la modernidad puede ser combatida filosóficamente desde alguna corriente marginal dentro de la marginalidad académica se den cuenta de a dónde puede ser llevada la filosofía por las bellas almas perversas y culturalmente desarraigadas. Esas personas moralmente buenas y arraigadas en el Bien moral tradicional que se dedican a la filosofía pueden creer que la verdadera filosofía es la que ellos hacen y que la filosofía nihilista no es una auténtica filosofía, y además que ellas tienen el secreto metodológico que permite realizar una filosofía que proporciona el contenido material concreto del Bien, la Verdad y la Belleza. Pero no existe una razón ahistórica, fenomenológica o como se quiera, que pueda dar los contenidos axiológicos y cosmovisionales concretos que se requieren para poder construir una concepción material del Bien, la Verdad y la Belleza. En todo caso, con esa razón ahistórica se podría realizar, como en realidad hizo Kant, una reconstrucción de los principios formales que constituyen el orden del lenguaje con el que obtenemos el orden de la experiencia, pero sin que a partir de ellos podamos determinar qué concepción material particular de los valores superiores es la correcta.
Los que creen en la intuición de valores como fundamento de la moralidad deberían usar su capacidad intuitiva axiológica para echar un vistazo al mundo real exterior a su marginalidad filosófica y darse cuenta de cuál es el espíritu que representan los valores hoy práctico-materialmente vigentes, para que así se dieran cuenta de qué clase de filosofía es la que representa esa espíritu y por ello, a pesar estar aquejada también de marginalidad académica, podrá quedar en el futuro como la verdadera filosofía de nuestra época.

jueves, 5 de agosto de 2010

¿ESTÁ EL SECRETO DE LA BRUJERÍA EUROPEA EN DAIMIEL?

En los ambientes académicos dedicados al estudio antropológico de la brujería europea moderna causó gran revuelo la tesis de la investigadora británica Margaret Murray, que creyó ver en este polémico y catastrófico (por el número de victimas que causó su represión y por la grave neurosis de angustia en la que es de suponer sumió a muchas personas) fenómeno una religión pagana clandestina cuyo núcleo habría sido la pervivencia subterránea durante la época cristiana del culto antiguo a la diosa Diana.
Un paisano nuestro (cuyo nombre no recuerdo porque estoy fuera de casa y no tengo el libro a mano) en una magnífica “Historia de Daimiel” nos informa, al hablar de las posibles etimologías del topónimo “Daimiel”, de que su origen podría estar en el término griego “daimon”, que en la Antigüedad pre-cristiana no significaba, obviamente, “demonio” en sentido cristiano sino que , como es sabido, se refería a cualquier tipo de entidad sobrenatural superior; y parece ser que, más concretamente, este nombre se asociaba al culto a la diosa Diana, como referido a algún tipo de espíritu vinculado a ella. Y más aun: el nombre de Daimiel vendría de “daimon” porque en Las Tablas habría existido en la Antigüedad un culto a la diosa Diana o a algún espíritu asociado a ella.
Si esto es cierto, y avalando la tesis de Murray, en Las Tablas y sus alrededores podría haber pervivido durante la época ya oficialmente cristiana un culto a algún “daimon” o espíritu superior asociado a Diana que habría dado lugar a la “leyenda negra” de Daimiel como pueblo de brujas.
Por otra parte, también el erudito local don Jesualdo Sánchez Bustos, en una charla sobre historia de Daimiel que nos dio en el Instituto, aventuró que el nombre de nuestro pueblo podría tener relación con la brujería, si es verdad que su origen etimológico estaría no en “daimon” sino en el nombre “Laminium”, que como es sabido, es como se llamaba la población romana que se supone existía en el actual emplazamiento de Daimiel o en sus alrededores, pues la raíz de “Laminium” tendría que ver con las lamias, que eran una especie de hechiceras de la Antigüedad romana.
Debe de existir una tradición más o menos popular de que el nombre de Daimiel es “non sancto”, pues un compañero, ex –sacerdote, de un Instituto de la provincia me dijo que, efectivamente, el nombre de Daimiel tenía que ver con las brujas.
Si el nombre de Daimiel tiene algo que ver con lo brujeril, se podría aventurar, un poco en broma, la hipótesis de que Cervantes al hablar de “un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” pudo estar pensando en nuestro pueblo…
Hay que advertir que Margaret Murray, como antropóloga, se sitúa en una perspectiva “etic”, no en una perspectiva “emic”, es decir, y lo explico, no es que los participantes en los ritos de brujería (cuya perspectiva sería la perspectiva “emic”) fueran conscientes de que con lo que hacían estaban manteniendo un culto a Diana; ellos podían pensar que estaban rindiendo culto al demonio cristiano o a lo que fuera, pero el antropólogo (desde su perspectiva “etic”, es decir, “desde fuera”, “sabiendo más” que los propios sujetos antropológicos estudiados) puede descubrir que en estos ritos estarían actuando objetivamente , sin que los protagonistas de los ritos lo supieran, los restos de un culto a la diosa Diana que se había hecho irreconocible , que se había velado o encubierto, para sus propios protagonistas. Desde la perspectiva “emic”, la de los protagonistas, el culto brujeril podía ser un culto al demonio cristiano, pero desde la perspectiva “etic”, la del antropólogo, que conoce su verdadero significado, ese culto estaba constituido objetivamente por los restos distorsionados de un culto a la diosa Diana. Lo que posibilitó objetivamente la brujería europea fue la existencia de un culto a Diana que se habría transmitido hasta que se olvidó su verdadero origen, con independencia de lo que los sujetos del rito (perspectiva “emic”) pudieran pensar.
La tesis de Murray provocó gran cantidad de reacciones académicas y de teorías alternativas para explicar la brujería europea, entre las cuales nosotros conocemos la de un autor norteamericano (cuyo nombre no tengo a mi disposición por las razones señaladas), teoría psicosocial basada en presupuestos psicoanalíticos, según la cual la caza de brujas de la época europea moderna se habría ocasionado por el sentimiento de culpa que atenazó, inconscientemente, a muchas personas que rehusaban socorrer caritativamente a determinadas mujeres sin recursos y que resultaban socialmente “extrañas”. Este sentimiento de culpa se habría convertido, también inconscientemente, en odio asesino hacia las mujeres que lo habían provocado y que por eso fueron acusadas de brujería y quemadas; y la negación del auxilio caritativo habría estado apoyada objetivamente, a nivel consciente, en que en la época de la caza de brujas se empezaron a constituir las primeras instituciones de caridad socialmente organizada, por lo que los individuos socialmente bien instalados y con recursos económicos habrían remitido a ellas a las mujeres necesitadas.
Como colofón de este artículo podrían venir bien, saliéndonos del campo antropológico, algunas aclaraciones y consideraciones de orden filosófico y aun teológico, con permiso de los señores clérigos doctorados en la materia, sobre el significado de lo demoniaco en la religión cristiana y sobre el problema del Mal, pero preferimos dejarlo para un próximo trabajo donde nos podamos explayar sobre ello por extenso. Dame tu voto en HispaBloggers!

martes, 29 de junio de 2010

ESBOZO DE UNA DEFENSA DE WAGNER FRENTE A THEODOR W. ADORNO.

Theodor W. Adorno adopta con demasiada frecuencia en su obra de ensayismo intelectual filosófico un insoportable tono de listillo dialéctico. Los galimatías dialécticos con los que está continuamente pasándose de listo, por ejemplo en su “Ensayo sobre Wagner”, son bastante más ociosos para la construcción de una crítica que la contraposición sin mediaciones entre los valores vitales de lo noble y elevado, por un lado, y lo vulgar y mezquino, por otro, que aparece con claridad dramática en la obra del Maestro de Bayreuth. La positividad ideal de los sencillos temas de nobleza, heroicidad, compasión y redención con los que Wagner configura su obra se oponen al prosaísmo del mundo burgués con más fuerza y potencialidad crítica que toda la negatividad desesperada y angustiada del arte de vanguardia del siglo XX, del que Adorno fue exegeta y entusiasta.
En su “Ensayo sobre Wagner”, Adorno hace uso de su dialéctica, que más que meramente negativa podría ser calificada de nihilista, como método de sospecha frente a todo positividad ideal del valor superior, que es desenmascarada como “ideológica”. Parece funcionar con ella una especie de egolatría crítica que sólo acepta como no ideológica el propio modelo de crítica, que siempre se salva por ser un modelo que permanece cómodo e impoluto en su negatividad pura. Para Adorno, la dialéctica es un simple método ensayístico ingenioso con el descubrir la bajeza ideológica oculta de toda positividad ideal y de toda crítica que no se amolde a los cánones de un materialismo histórico insuficientemente revisado. El proletariado casi nunca aparece en la obra de Adorno, pero da la impresión de que se ele echa en falta continuamente como única instancia que al no poder concebir ninguna imagen de lo ideal se libraría de las ilusiones del rebelde burgués, que en este caso, para Adorno, es Wagner. La descripción de éste como seudorrebelde pequeñoburgués puede ser consideradad la idea central de del “Ensayo sobre Wagner”. Pero hoy podemos decir que la rebeldía causada por las veleidades idealistas, subjetivistas y autocontradictorias del pequeñoburgués sensible todavía seguir´ña existiendo cuando se haya apagado hasta el último recuerdo de la insurrección proletaria que se reclamó conforme a la presunta objetividad “científica” de la historia.
Después de tanta dialéctica, sobre la que cabría preguntarse si sirve para algo más que para que el pobre lector se haga un lío en la cabeza, la impresión que deja este ensayo de Adorno, y por lo demás toda su obra, es que en él funciona un humanismo materialista enrarecido que chapotea y masculla su jerga en medio de su falta de fundamentos normativos positivos. La crítica social sólo puede tener sentido y fundamento si nos apoyamos en un positividad ideal de contenido, como la que se ha mencionado que aparece en la obra de Wagner. Y la falta de fundamentos de la crítica no puede ser remediada, como ha intentado hacer Haberlas, con el recurso a lo formal-procedimental de la positividad pragmática de la orientación del lenguaje al entendimiento intersubjetivo. Pero desde luego no basta con utilizar, como hace Adorno, un concepto enfático de verdad, como él mismo lo llamó, opuesto al de apariencia, completamente descontrolado y carente de cualquier garantía procedimental normativa. Es un arte afirmativo como el de Wagner el que puede señalar a un modo de vida normativamente mejor distinto del que socialmente se soporta, no un arte como el vanguardista que produce la negatividad de la angustia y la desesperación. No se puede descalificar como mera “ideología” compensatoria y limitada a un autosatisfecho psicologismo del consuelo individualista el que muchas personas no dispuestas a hundirse en una negatividad estética destructiva de toda apariencia positiva del valor, en el nihilismo estético del vanguardismo, puedan entrever un mundo superior a través de la obra de Wagner. La crítica sólo se puede sostener en una afirmación del valor superior y esta afirmación necesita de su positivación concretísima, como ocurre en el “Parsifal” con el Santo Grial, que en su objetividad material realísima y sensible representa la presencia innegable de lo valiosos superior: la verdad, el bien y la belleza. Nadie puede decir cómo se llega hasta él si no lo conoce, pero en su conocimiento sensible como objeto indudablemente presente lo que permite distinguir la falsa apariencia de la verdad redentora, o si se quiere, de la verdad que permite la crítica emancipadora.

NOTA SOBRE EL MITO

Que un dogma religioso sea un mito no quiere decir simplemente que sea mentira, pues el mito es expresión de los deseos y aspiraciones más enraizadas del alma humana y de su estructura psicológica profunda y lugar privilegiado de lo esencial humano. Que sea una Revelación es otro cantar. Como dice el por otro lado poco recomendable, por ser teórico del racismo, H. S. Chamberlain, yerno de Richard Wagner, “los mitos no son simplemente un recurso para salir del paso y llenar lagunas, aquí y allí, sino el elemento fundamental que lo informa todo”. O como también ha sido expresado por el filósofo existencialista Karl Jaspers: “El mito es, pues, el lenguaje inexcusable de la verdad trascendente. La creación del auténtico mito es el verdadero esclarecimiento. Este mito alberga dentro de sí la razón y se halla bajo el control de la razón. Por medio del mito, por medio del símbolo y la imagen, adquirimos nuestra conciencia más profunda del límite”.
(Recojo estas citas del tan despreciado por la “escolástica” académica actual y sin embargo imprescindible libro de Georges Lukács “El asalto a la razón”, obra apropiadísima para entender y asimilar las corrientes filosóficas irracionalistas alemanas que en ella se pretende denostar, pues la mejor hermenéutica es la crítica hecha desde supuestos filosóficos cosmovisionales y políticos firmes, sean los que sean, y no las lindezas de la hermenéutica académica “investigadora”, que no quiere comprometerse política y cosmovisionalmente con nada.)
El autor moderno que más ha insistido en la importancia vital y política del mito ha sido Georges Sorel (gran admirador de la Iglesia católica como institución, por cierto), el ingeniero sublime, como yo le llamo, creador de lo que podemos llamar una revisión del marxismo irracionalista, antiintelectualista, antipacifista, antiprogresista y antirreformista, que veía en la lucha sindical obrera de su tiempo, con su mito de la huelga general, ante todo un revulsivo contra la decadencia burguesa, y que se convertiría en una de las fuentes del fascismo, de la que bebió el propio Mussolini en su deriva desde el socialismo revolucionario hacia la fundación del partido fascista. Para Sorel un ejemplo histórico de la fuerza y grandeza del mito estaba representado por el movimiento triunfante de los primeros cristianos.
El mito también ha sido revalorizado contemporáneamente por los profundos delirios, que tanto gustan a los esotéricos, de Jung y su inconsciente colectivo. Aunque aquí la apelación al poder de los “arquetipos” o representaciones míticas que subyacerían en un inconsciente desexualizado y sustancializado colectivamente desemboca, como bien observó Freud, dentro de la práctica terapéutica en las inoperantes vaguedades de la “autorrealización” entendida en el sentido de una trivial psicología del yo que ha abandonado la crucial problemática antropológica de la contradicción deseo-realidad, que es el núcleo fructífero de la concepción freudiana del inconsciente, potencialmente subversiva contra toda ensoñación “idealista”, esotérica o no esotérica, sobre lo humano.

viernes, 11 de junio de 2010

NOTA SOBRE LAS LLAMADAS "CENAS ROMÁNTICAS"

Es curiosa la tontería que muchas mujeres tienen con lo que ellas llaman "cenas románticas". Me da la impresión que para buen número de damas el momento culminante de la relación con el otro sexo se produce en estas cenas llamadas románticas con velitas, vino selecto y en un entorno natural o cultural sugerente. He podido comprobar esto en páginas de contacto de internet y también en la realidad "normal". Es una pena que tantas mujeres hagan un uso tan cursi del término "romántico", cuando el verdadero romanticismo es algo tan serio y, a la vez, tan problemático.

NOTA SOBRE EL PROCESO DE AFEAMIENTO GENERAL DEL MUNDO

El afeamiento general de Europa -como decía Nietzsche-, y ya de todo el mundo, se produce no por la mala voluntad de los "feístas", como algunos llaman a los representantes estéticos de la modernidad, y no se limita a las fechorías artísticas de los llamados vanguardistas, sino que hace mucho tiempo que ha penetrado en el propio mundo de la vida extra-estético de nuestra sociedad y es debido a la obra conjuntadel capitalismo, la tecnociencia y el liberalismo. Como es imposible acabar políticamente con estos tres monstruos, que van a destruir el mundo y que ya lo han desruido en un sentido espiritual, y como es imposible desmontar el tinglado horroroso que hay montado sobre la Tierra, vamos a tener que aguantarnos y jodernos como imbéciles y a asistir impotentes al ocaso definitivo de toda cultura superior y de todo espíritu en nuestra civilización planetaria.

lunes, 31 de mayo de 2010

SOBRE EL CARÁCTER "FASCISTA" DE LA FALANGE

En cuanto al tema de si la Falange era y es o no un movimiento fascista, voy a decir lo siguiente:
Algunos teóricos falangistas post-joseantonianos se esforzaron en defender la tesis, para diferenciar al movimiento nacional-revolucionario español del fascismo italiano entendido como forma de totalitarismo y sobre todo del nacional-socialismo alemán, de que a la Falange subyacía una visión del hombre basada en un humanismo cristiano bajo la especie de clasicismo católico, visión para la que la persona en su universalidad humana y trascendente era un valor supremo que no podía ser sacrificado ni al mito totalitario del Estado ni al mito nazi de la raza. Esto haría que el pensamiento de la Falange no hubiera sido nunca ni totalitario ni fascista. En el programa de la actual FE de las JONS hay referencias al personalismo cristiano como fundamento filosófico del partido. Algunos de estos teóricos terminaban de arreglarlo proponiendo que la plasmación práctica de este nacionalismo no totalitario ni fascista, por personalista, de la Falange era la democracia orgánica de Franco.
En cualquier caso, el pensamiento joseantoniano originario, por su clasicismo católico personalista se diferenciaría tanto del romanticismo nihilista de Ramiro Ledesma Ramos, procedente de un medio intelectual filosófico no confesional, como del nacionalismo racial desequilibrado de los hitlerianos y también de las tendencias totalitarias del fascismo italiano. Como es sabido, a José Antonio, siguiendo en esto tal vez y en algún sentido a Ortega, como en tantas otras cosas, le gustaba afirmar su rechazo radical de todo tipo de romanticismo y su voluntad clasicista como principio superador de toda tentación irracionalista moderna. A la modernidad liberal-materialista la Falange habría opuesto una recuperación del humanismo cristiano clásico, tal y como habría sido fijado en nuestro país en la época de esplendor del Imperio español.
Pero el problema está en que adoptar actualmente este humanismo clásico-católico no totalitario y defensor de la universalidad de la personalidad dotada de alma con destino religioso inmortal, y más todavía querer convertirlo en fundamento de un orden político, supondría aceptar hoy día una cosmovisión, la católica tradicional, que ha sido de facto derrotada, machacada y exterminada por la modernidad demoliberal, agnóstico-protestante y “materialista”, con su famosa tecnociencia y su no menos famosa filosofía, y mantener hoy día esa cosmovisión supondría tener que comulgar con ruedas de molino. (El propio catolicismo ha asumido por vía de hecho que la religiosidad no puede estar hoy basada en una cosmovisión armónica y clasicista de orden trascendente, sino que tiene que adoptar la forma de alguna actitud meramente existencial, no cosmovisional)
No voy a entrar aquí, por falta de espacio y porque no tengo una solución clara y fácil para exponer, en la cuestión de a dónde podemos volvernos entonces si no nos gusta la modernidad materialista, destructora de valores y empobrecedora de la realidad espiritual de personas, pueblos y del propio mundo “desencantado”.

miércoles, 19 de mayo de 2010

CAMPEONES (escrito en 2008 con motivo de la victoria española en la Eurocopa de ese año)

En días de estupidez futbolística hemos podido volver a comprobar cómo la gente necesita someterse a los efectos estupefacientes de los productos culturales de masas para poder soportar la triste y miserable forma de vida que reserva para ella la sociedad tardocapitalista.
Si se hubiera producido la victoria de Alemania en la final de la Eurocopa, la estupidez festiva habría sido allí igual o mayor que la que hemos sufrido en España. En Alemania, tras la Segunda Guerra Mundial, se ha cometido un “culturicidio”, una destrucción de la tradición cultura espiritual de ese país, del que forma parte el éxito que allí se ha propagado del deporte más popular inventado en Inglaterra. La destrucción de la cultura tradicional espiritual de Alemania y su sustitución allí por una cultura de masas como la que existe en el resto de los países europeos americanizados (aunque el fútbol no ha triunfado en USA, el deportismo en general forma parte de la basura cultural de masas que nunca se habría propagado sin el impulso inicial del capitalismo norteamericano) supone un menoscabo de la integridad espiritual de toda la humanidad. Que Alemania sea hoy un país completamente americanizado y los alemanes se avergüencen de su pasado cultural espiritual es lo que debería avergonzarnos a todos los buenos europeos. No vamos a negar aquí que los alemanes cometieron terribles y catastróficos errores en el intento de traducir políticamente los contenidos de ese pasado cultural espiritual. Tales errores podrían tal vez haberse evitado si las potencias germánicas centrales, el Reich prusiano y el Imperio austro-húngaro, hubieran vencido en la Primera Guerra Mundial.
En la Alemania de esa época de la Primera Guerra Mundial , el historiador sociológico de la economía Werner Sombart ( que creía encontrar las raíces culturales del capitalismo, rechazado por sectores de la derecha espiritual alemana instalados en la antimodernidad romántica, no en la ética protestante del trabajo y la vocación, que era lo que defendía Max Weber, sino en el judaísmo) se subió al carro de los que exaltaban la “cultura” germánica frente a la mera “civilización” de los países europeos al oeste de Alemania con los que ésta estaba en guerra, y concretamente, en polémica contra el prosaísmo y la superficialidad de los ingleses y su moral utilitarista propia de comerciantes, llega a decir que el deporte, compañero inseparable de la comodidad que persigue el utilitarismo, es la única forma de quehacer cultural que las almas mezquinas de estos ingleses es capaz de comprender. A la mentalidad de tendero de los ingleses opone Sombart la heroicidad germánica. Mientras que el héroe se aproxima a la vida con la pregunta “¿Qué puedo ofrecerte?”, el comerciante sólo pregunta “¿Qué puedes darme?” el héroe desea ofrecer cosas, consumirse él mismo, hacer sacrificios... sin nada a cambio... El comerciante sólo habla de ”derechos”; el héroe sólo habla de sus deberes. Al describir la moral utilitarista propia de la mentalidad comercial inglesa, Sombart hace una referencia directa al fútbol: según el ideal “animalista” de los utilitaristas, el objetivo más elevado del quehacer humano es la felicidad del mayor número de individuos y esa felicidad es para ellos “comodidad con respetabilidad: pastel de manzana y servicio religioso dominical, pacificación y fútbol, ganar dinero y disponer de algún tiempo para practicar una afición”.
A muchos deportivos y deportistas se les puede ocurrir la vulgaridad de pensar que la asociación que establece Sombart entre deportismo y comodidad es falsa, pues, como el deporte exige “autosacrificio” competitivo, los deportistas caen del lado de la heroicidad. Pero el deportismo no es una forma de auténtica y superior heroicidad, sino que el deportismo forma parte del miserable proyecto vital de todos los que se conforman con una existencia burguesa sin complicaciones ideológicas, culturales o espirituales. Precisamente, el haber entendido la heroicidad no en un sentido espiritual y cultural sino en un sentido que implicaba la fuerza física y el poder material conseguido a través de la competitividad fue uno de los errores políticos que malograron lo que podía haber sido una revolución cultural antimoderna que podía haber triunfado en Europa entera. Y justamente los peores aspectos del fascismo histórico, el autoritarismo de las normas arbitrarias y la lucha descarnada por la supremacía, pueden ser detectados en la práctica de los deportes, aunque sea en forma de simulacro lúdico.
Aquí en España, en lugar de ser tan deportivos y tan modernos teníamos que ser, como dijo Nietzsche en una frase citada por Pemán en su libro “El español ante el diluvio”, un país de monjes y guerreros. Nosotros también tenemos una tradición cultural espiritual cuyos valores podrían ser utilizados contra la corriente ideológica moderna del liberal-capitalismo-cientificismo. Tanto en la cultura popular tradicional española como en las aportaciones intelectuales del arte, la literatura, la religión y el pensamiento españoles, cultura y aportaciones desconocidas o despreciadas por la práctica totalidad de los que salen a las calles con las banderas y la camiseta roja, podrían encontrarse valiosos contenidos para levantar una alternativa cultural al mundo de la globalización del americanismo y el “materialismo”. Y una alternativa cultural que no vendría dada por la cultura de pésimos poetastros y pintamonas cursis como los que existen incluso en mi pueblo, y tampoco por una cultura reducida a la lectura de novelas malas y a las visitas desinformadas a exposiciones pictóricas.
En ese mundo de la globalización del idiotismo único se ha dado un proceso de racionalización generalizada que a juzgar por las sofisticadas y especializadas explicaciones de algunos comentaristas radiofónicos ha alcanzado también al propio fútbol y sus sistemas de juego. Max Weber, que estudió magistralmente ese proceso de racionalización general que parece ser el destino de Occidente, anunció con total lucidez que tal proceso iba a llevar al triunfo de “especialistas sin espíritu, gozadores sin corazón”.
En relación con la crítica radical de la cultura de masas sucede algo que puede ser explicado con un símil religioso. En muchos aspectos de la cultura secularizada la religión tiene que servirnos de modelo. Igual que uno puede tener unas firmes e incuestionadas creencias religiosas, que le llevan por ejemplo a considerar que la pureza es un valor a defender siempre, y sin embargo puede caer en el pecado, el convencimiento de que la cultura de masas es basura y perversidad no impide que uno pueda, en algún momento de debilidad, dejarse estimular por ella para descansar de las cosas serias y valiosas de la vida. En relación con el campeonato europeo de fútbol, yo me acuso de haber visto a ratos el partido de la final y de haber celebrado el gol de España.
Por último, dejemos sólo señalado un problema cuyo tratamiento requeriría un cuidadoso y preparado descenso a ciertas profundidades referentes a la fundamentación filosófica de la crítica. Existe hoy un consenso universal, tanto en el mundo intelectual como en el no intelectual, sobre el respeto debido por igual a todas las formas de vida, preferencias culturales, gustos, aficiones y formas de concebir lo bueno y lo bello que puedan adoptarse dentro de unos límites impuestos por la igualdad del derecho de todos a decidir autónomamente qué tipo de vida y de contenidos vitales quiere uno elegir. Habría unos principios generales de convivencia determinables por la razón práctica, que puede establecer lo que es justo conforme a la igualdad de derechos de todos, pero el uso que se haga de esos derechos para diseñar la propia vida no sería valorable por un pensamiento que pudiera establecer de manera justificada racionalmente en qué consiste sustancialmente el vivir bien de los humanos. Los juicios de valor sobre formas de vida, gustos y aficiones no podrían formar parte de ninguna “ciencia” racional y deberían quedar librados, como decía metafóricamente Max Weber, al campo de batalla extrarracional donde luchan los dioses y demonios de cada uno. Que la forma de vida que tiene que adoptar la mayoría de la gente bajo las condiciones del tardocapitalismo es una forma de vida triste y miserable, como decíamos al principio, sería un juicio de valor meramente opinable, pero no decidible en su verdad por un uso público práctico de la razón. Debemos advertir sobre todo esto que nuestro propósito aquí ha sido sólo participar en esa lucha de valores a la que se refería Max Weber con su metáfora mitológica. Y para ello hemos hecho un uso retórico y expresivo de la palabra, desatendiendo las exigencias filosóficas de fundamentación racional última de lo que se dice. Ante la gravedad de una situación marcada por el dominio total de la cultura de las masas pequeño-burguesas y filisteas no debemos dejarnos enredar por exigencias y escrúpulos filosóficos de fundamentación (que, en todo caso, sólo conducirían hasta evidencias valorativas que no se pueden demostrar sino que se tienen o no se tienen), sino que hay que denunciar, siguiendo aquí también un modelo religioso, esa situación.

sábado, 1 de mayo de 2010

CONTRIBUCIÓN AL MEJORAMIENTO DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Para combatir los errores de la conciencia histórica que mucha gente tiene de la última guerra civil española lo primero y más necesario es aclarar lo siguiente: no fue una guerra entre democracia y dictadura sino un enfrentamiento cruento entre revolución y contrarrevolución . Y además: en el bando de la contrarrevolución había algunos que entendían esa contrarrevolución en los términos de una revolución fascista, no en los términos de la instauración de una dictadura tradicionalista y meapilas (nacional-católica). Hasta qué punto la pretendida revolución fascista era sólo un movimiento reactivo contra el comunismo, más que un proyecto de superación positiva del liberal-democratismo que chocaba con el marxismo a causa de estar en competencia revolucionaria con él, como decía Ramiro Ledesma Ramos, es una cuestión delicada y complicada. Quedándonos en lo anecdótico, conviene saber que, según nos cuenta Stanley G. Payne en su libro sobre las relaciones entre Franco y José Antonio, los generales conservadores y autoritarios del círculo de Franco, que eran propiamente “de derechas”, llamaban a los falangistas “nuestros rojos” y los “FAI-langistas”.
Por su parte, los obreros del bando republicano no luchaban por defender una democracia de carácter pequeñoburgués radical, tal y como se la representaba un puñado de maestros de escuela y de ateneístas, sino directamente por la revolución proletaria. En 1936 y en España como parte de la Europa donde había ya entonces un poderoso Estado obrero (o que todavía podía aparecer como obrero) que era una realidad y no una “utopía” de intelectuales, la opción “progresista” no era el democratismo pequeñoburgués radical, propio, como he dicho, de los cerebros feminoides de maestros de escuela “librepensadores” y de ateneístas como Azaña y del que hoy tenemos una expresión privilegiada en el presidente Zapatero, sino decididamente la revolución obrera y campesina.
Volvamos al otro bando para insistir en que el fascismo no puede ser comprendido si nos empeñamos en considerar la palabra “fascista” como sinónimo de ultraderechista autoritario y violento. Eso es lo que era Franco, pero en su bando había gente que era fascista de verdad, es decir, que creía en una “tercera vía”, frente a capitalismo y comunismo, que pudiera significar una “revolución con valores”. La objeción marxista a ese fascismo no consiste en denunciar su carácter “antidemocrático” o violento, sino en advertir que esa revolución, en tanto creía poder cambiar la sociedad sin tocar esencialmente sus “relaciones de producción”, tenía un carácter “ideológico”, o sea, de “falsa conciencia” o ilusión. A este respecto, habría que estudiar detenidamente si el corporativismo propuesto por los fascistas, llevado a sus últimas consecuencias, podría significar una alteración de las “relaciones de producción” capitalistas o si en cualquier caso, y dado el “desarrollo de las fuerzas productivas” dentro de la sociedad capitalista, esa propuesta no podría nunca dejar de ser una “ideología” paternalista.
Justamente, los “valores” de esa revolución fascista no eran precisamente los valores de “tranquilidad” y privacidad a resguardo de los avatares de la historia que estaban detrás del apoyo pequeñoburgués a Franco, sino precisamente los valores contrarios relativos al engrandecimiento histórico y colectivo y que pasaban, por ejemplo, en el momento del fin de la guerra española por el alineamiento bélico de nuestro país con las potencias del “Eje”. Esa era la contradicción en la que vivían los falangistas, de la que, por cierto, llegó a ser consciente, ya demasiado tarde, su líder. Que se enteren algunos fachas vulgares de lo que José Antonio decía, en la cárcel de Alicante, sobre el movimiento militar que llevó a Franco al poder:
“¿Qué va a ocurrir si ganan los sublevados? Un grupo de generales de honrada intención; pero de desoladora mediocridad política. Puros tópicos elementales (orden, pacificación de los espíritus...) Detrás: a) el viejo carlismo intransigente, cerril, antipático, b)las clases conservadoras, interesadas, cortas de vista, perezosas, c)el capitalismo agrario y financiero, es decir: la clausura en unos años de toda posibilidad de edificación de la España moderna. La falta de todo sentido nacional de largo alcance.”
E incluso, antes del golpe, una circular fechada el 24 del 6 del 36 y firmada por el propio José Antonio decía lo siguiente:
“Consideren todos los camaradas hasta qué punto es ofensivo para la Falange el que se la proponga tomar parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado Nacional-Sindicalista, al alborear de la inmensa tarea de reconstrucción Patria, bosquejada en nuestros 27 puntos, sino a reinstaurar una mediocridad burguesa conservadora orlada, para mayor escarnio, con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules” (cursiva mía).
Mayor lucidez política no se puede pedir. Así hablaba en junio del 36 un fascista auténtico, en las antípodas espirituales del militar pequeñoburgués conservador Francisco Franco, que nunca fue un fascista. Como dice Paul Preston, Franco no era fascista, era una cosa muchísimo peor.
En cualquier caso, y para terminar por el momento, diremos que si la famosa recuperación socialdemócrata de la “memoria histórica” de la Guerra Civil va a servir para dejar en evidencia como falsa la versión de ella que suele ofrecer una pequeña burguesía paleta y filistea que todavía se agita culturalmente y políticamente en mi circunstancia local, bienvenida sea.
Y desde luego, creo que con lo dicho hasta aquí habrá quedado claro que fascistas y antifascistas actuales no tienen ni puta idea de lo que es fascismo ni de lo que es antifascismo. La sociedad tardocapitalista ha creado una generación de analfabetos políticos de uno y otro signo. Y tal vez mejor que sea así, pues si hubiera fascistas y antifascistas de verdad entonces sí que podrían venir los verdaderos problemas para la tranquilidad burguesa y pequeñoburguesa y no las trifulcas marginales actuales entre fachillas de extracción social pija y miembros del lumpen estudiantil de extrema izquierda.

martes, 23 de febrero de 2010

NOTA SOBRE EL MITO

Que un dogma religioso sea un mito no quiere decir simplemente que sea mentira, pues el mito es expresión de los deseos y aspiraciones más enraizadas del alma humana y de su estructura psicológica profunda y lugar privilegiado de lo esencial humano. Que sea una Revelación es otro cantar. Como dice el por otro lado poco recomendable, por ser teórico del racismo, H. S. Chamberlain, yerno de Richard Wagner, “los mitos no son simplemente un recurso para salir del paso y llenar lagunas, aquí y allí, sino el elemento fundamental que lo informa todo”. O como también ha sido expresado por el filósofo existencialista Karl Jaspers: “El mito es, pues, el lenguaje inexcusable de la verdad trascendente. La creación del auténtico mito es el verdadero esclarecimiento. Este mito alberga dentro de sí la razón y se halla bajo el control de la razón. Por medio del mito, por medio del símbolo y la imagen, adquirimos nuestra conciencia más profunda del límite”.
(Recojo estas citas del tan despreciado por la “escolástica” académica actual y sin embargo imprescindible libro de Georges Lukács “El asalto a la razón”, obra apropiadísima para entender y asimilar las corrientes filosóficas irracionalistas alemanas que en ella se pretende denostar, pues la mejor hermenéutica es la crítica hecha desde supuestos filosóficos cosmovisionales y políticos firmes, sean los que sean, y no las lindezas de la hermenéutica académica “investigadora”, que no quiere comprometerse política y cosmovisionalmente con nada.)
El autor moderno que más ha insistido en la importancia vital y política del mito ha sido Georges Sorel (gran admirador de la Iglesia católica como institución, por cierto), el ingeniero sublime, como yo le llamo, creador de lo que podemos llamar una revisión del marxismo irracionalista, antiintelectualista, antipacifista, antiprogresista y antirreformista, que veía en la lucha sindical obrera de su tiempo, con su mito de la huelga general, ante todo un revulsivo contra la decadencia burguesa, y que se convertiría en una de las fuentes del fascismo, de la que bebió el propio Mussolini en su deriva desde el socialismo revolucionario hacia la fundación del partido fascista. Para Sorel un ejemplo histórico de la fuerza y grandeza del mito estaba representado por el movimiento triunfante de los primeros cristianos.
El mito también ha sido revalorizado contemporáneamente por los profundos delirios, que tanto gustan a los esotéricos, de Jung y su inconsciente colectivo. Aunque aquí la apelación al poder de los “arquetipos” o representaciones míticas que subyacerían en un inconsciente desexualizado y sustancializado colectivamente desemboca, como bien observó Freud, dentro de la práctica terapéutica en las inoperantes vaguedades de la “autorrealización” entendida en el sentido de una trivial psicología del yo que ha abandonado la crucial problemática antropológica de la contradicción deseo-realidad, que es el núcleo fructífero de la concepción freudiana del inconsciente, potencialmente subversiva contra toda ensoñación “idealista”, esotérica o no esotérica, sobre lo humano.

viernes, 19 de febrero de 2010

COMENTARIOS A MI "CARTA SOBRE EL AMOR PLATÓNICO"

En mi “Carta sobre el amor platónico” (que puede verse en una entrada de Noviembre de 2009 de este blog) he querido tratar el tema del amor sin cursilerías ni sensiblerías. En una época como la nuestra de “desublimación represiva”, según la acertada expresión que utilizó Marcuse, hemos de reivindicar la vuelta a la sublimación: el impulso erótico como fuente de entusiasmo político, cultural y espiritual.
Si bien la dialéctica ascendente de Platón, en tanto ingrediente fundamental de una filosofía en última instancia “racionalista”, puede llevarnos demasiado lejos, hasta la inteligibilidad pura, el famoso “mundo de las ideas”, lo importante es que en esa dialéctica juega un papel insustituible un impulso irracional, la afectividad de origen erótico. Platón nos muestra cómo lo irracional, lo “dionisiaco”, no es necesariamente un camino hacia el nihilismo y el mal sino que puede ser un motivo impulsor hacia el Bien supremo.
No me avergüenzo de haber escrito un texto sobre el amor basado en una referencia filosófica. Ya es hora de que alguien se atreva a decir, y a ejercitarlo, que cualquier pensamiento que no se base en referencias filosóficas –y cuando digo referencias filosóficas me refiero a las de la filosofía académica, la que se imparte en los Institutos y en las Facultades de Filosofía –es un pensamiento condenado a caer en la vulgaridad o en la cursilería. Lo cual no quiere decir que para evitar esa vulgaridad y esa cursilería tengamos que desplazarnos hacia la retórica tecnicista vitalmente insustancial de la filosofía universitaria sino sólo que es posible un pensamiento sobre las cuestiones vitales basado en la seriedad de la tradición filosófica occidental. Entre el academicismo filosófico, con valor únicamente para la competitividad personalista, y la inanidad del pensamiento mundano al uso es posible encontrar un justo medio consistente en pensar la vida desde referencias filosóficas serias.

viernes, 12 de febrero de 2010

CON MOTIVO DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

Se acerca un año más la fecha de las horteradas valentinianas. Todo el sentimentalismo pequeñoburgués con su acompañamiento de cursilería vulgarmente personalista se despliega para esta jornada ante nosotros con motivo del día de un santo completamente mítico, del que incluso dudo que esté en el santoral romano, y cuya celebración seguramente fue introducida en nuestro país por Galerías Preciados o El Corte Inglés y tiene su origen, o su principal bastión, en Yanquilandia. Desde luego, no se trata de una fiesta tradicional y castiza perteneciente al siempre estimable acervo cultural popular del suelo natal.
Todos los cursis y horteras de este mundo parecen ponerse de acuerdo en estas fechas para presentarnos el llamado amor como fuente de sentimientos puros y nobles cuando en realidad el llamado amor es una emoción animal revestida de farsa psicologista.
Esto es el día de San Valentín.

domingo, 7 de febrero de 2010

SELECCIÓN DE CITAS



Psicología


“¿Quién es la persona normal?

La que es capaz de amar y trabajar.”

Sigmund Freud


“Pues, ellos, los dioses, los dadores del fuego celestial,

nos envían también dolor sagrado, así dure el mío;

hijo de esta tierra me muestro: para sufrir y amar hecho.


Friederich Hölderlin


“La locura es la ausencia de obra”

Michel Foucault

Medicina

“Una de las enfermedades más extendidas es el diagnóstico”

Karl Krauss

Misoginia. Verdades eternas sobre la mujer sea cual sea su papel social.


“La siguiente discordia es causada por las mujeres, que no tardan en oponerse a la corriente cultural, ejerciendo su influencia dilatoria y conservadora. Sin embargo son estas mismas mujeres las que originalmente establecieron el fundamento de la cultura, con las exigencias de su amor. Las mujeres representan los intereses de la familia y de la vida sexual; la obra cultural, en cambio, se convierte cada vez más en tarea masculina, imponiendo a los hombres dificultades crecientes y obligándoles a sublimar instintos, sublimación para la que las mujeres están escasamente dotadas. Dado que el hombre no dispone de energía psíquica en cantidades ilimitadas, se ve obligado a cumplir sus tareas mediante una adecuada distribución de la libido. La parte que consume para fines culturales la sustrae sobre todo a las mujeres y a la vida sexual; la constante convivencia con otros hombres y su dependencia de las relaciones con éstos, aun llegan a sustraerlo de sus deberes de esposo y padre. La mujer viéndose así relegada a segundo término por las exigencias de la cultura, adopta frente a ésta una actitud hostil .”


S. Freud, ”El malestar en la cultura”


“Si no hubiera sido por las mujeres, los hombres habrían hablado con los dioses”
Cicerón
La vida


“No me gusta mezclarme en mis asuntos privados”

Karl Krauss


“La vida es un esfuerzo digno de mejor causa”

Karl Krauss


“....pero todo lo excelso es tan difícil como raro”

Baruch Spinoza, final de la “Ethica more geometrico demostrata”








Alemania


“Lo esencial es que estamos en medio de la consumación del nihilismo, que “Dios ha muerto” y que todo espacio-tiempo para la divinidad está cerrado. Que sin embargo, la superación del nihilismo se anuncia en el pensar poético y en el cantar de lo alemán; lo cual, evidentemente, no es percibido todavía, en lo más mínimo, por los alemanes, pues se afanan en organizarse según las pautas del nihilismo circundante y no conocen la esencia de una autoafirmación histórica.”


Martin Heidegger, ante el tribunal aliado que lo apartó de la docencia universitaria por su vinculación inicial con el régimen nazi.


“Durante largos periodos, que se prolongan más allá de la primera época de la historia burguesa, las mallas de la red civilizatoria, el aburguesamiento, no estuvieron en Alemania tan apretadas como en los países occidentales; por ello mismo se conservó en aquélla un acervo de fuerzas naturales no dominadas. Con ello se engendró tanto el imperturbable radicalismo del espíritu como la permanente posibilidad de recaída. De ahí que no pueda considerarse a Hitler como el destino del carácter nacional alemán, ni fue casual que él se impusiese en Alemania. Sólo que sin la seriedad alemana, suscitada por el “pathos” del absoluto, y sin la cual no se habría producido lo mejor, tampoco Hitler hubiera podido prosperar. En los países occidentales, donde las reglas del juego de la sociedad han penetrado en las masas más profundamente, Hitler hubiera hecho el ridículo. La seriedad divina puede degenerar en lo bestial; ella se atribuye con “hybris” literalmente lo absoluto, y se enfurece contra cuanto no se doblega a su pretensión.”

Theodor W. Adorno, filósofo alemán de origen judío exiliado en USA durante los años del nazismo .


Música

“La música es el álgebra secreta del alma, que al escucharla, sin saberlo, está calculando.”

G.W.Leibniz


“La música es una revelación más alta que toda filosofía.”

Ludwig van Beethoven, testamento de Heiligenstadt.



“Las mujeres son la música de la vida”

Richard Wagner

“La música y sus peligros.- Sus orgías, su arte de provocar estados cristianos, sobre todo aquella mezcla de sensibilidad pervertida y devoción ardiente, va de la mano con el desaseo de la mente y las exaltaciones del corazón; quebranta la voluntad, sobreexcita la sensibilidad; los músicos son lascivos.”

Friederich Nietzsche, “Escritos póstumos”


Estética

“¡Hijos míos, creed en lo nuevo y siempre en lo nuevo!”


Richard Wagner



Amor

“Sólo los grandes despreciadores son capaces del gran amor.”

Friederich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”


“Freudvoll/und Leidvoll /Gedankenvoll sein/Bangen und Langen/ in schwebender Pein/
Himmelhoch jauzend/zum Tode betrübt/ Glücklich allein /ist die Seele/die liebt.

Estar lleno de alegría ,estar lleno de penas, estar lleno de pensamientos, oscilar en medio de sufrimientos , extasiarse de gloria, temer a la muerte, feliz estando sola es el alma que ama.
Johann W. Goethe
Filosofía


“Es la teoría lo que decide lo que puede ser observado.”

Albert Einstein


“Todo lo sólido se desvanece en el aire”

Karl Marx

Antiburguesismo (ecos de la adolescencia)


“¡Embriágate, sé sacerdote, poeta o soldado!

Ch. Baudelaire

Sexualidad

“En algunas ocasiones, y si se le echa mucha imaginación , una mujer puede llegar a ser un buen sucedáneo de la masturbación.”

K. Krauss



Teología política

“Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías(...)Los mercaderes de estas cosas que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentándose y diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad que estaba vestida de lino fino de púrpura y de escarlata y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas.”


Apocalipsis,18,15-17


“¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión”

Lucas,12,51

“El único modo que aún le queda a la filosofía de responsabilizarse a la vista de la desesperación es intentar ver las cosas tal como aparecen desde la perspectiva de la redención. El conocimiento no tiene otra luz iluminadora del mundo que la que arroja la idea de la redención; todo lo demás se agota en reconstrucciones y se reduce a mera técnica. Es preciso fijar perspectivas en las que el mundo aparezca trastocado, enajenado, mostrando sus grietas y desgarros, menesteroso y deforme en el grado en que aparece bajo la luz mesiánica (...)Pero frente a la exigencia que de ese modo se impone, la pregunta por la realidad o irrealidad de la redención misma resulta poco menos que indiferente.”


Theodor W. Adorno, filósofo de origen judío, “Minima moralia”, último párrafo.


Religión (desde un punto de vista utilitario y funcional)

“Casi todos tenemos supersticiones. El problema es que hay gente que se deja llevar por ellas. Desde una perspectiva agnóstica, el valor de la religión descansa en su capacidad de ritualizar y contener los estragos de la fe.(...) algunos ateos objetarían que los rituales religiosos refuerzan y fomentan el irracionalismo. En su opinión la religión no es más digna de elogio por impedir que la gente se vuelva loca, pues lo que hace es santificar sus delirios. Pero esta opinión parte del supuesto equivocado de que es posible librarnos de la creencia en lo sobrenatural. Yo me trato los anhelos religiosos con homeopatía. El remedio es la enfermedad en pequeñas dosis.”

[La religión no como neurosis colectiva de la humanidad (Freud) sino como vacuna social contra la neurosis privada.]


Wendy Kaminer: “Durmiendo con extraterrestres. El auge del irracionalismo y los peligros de la devoción.”


Religión (tomada más en serio)


“Aunque Dios no existiera la religión seguiría siendo santa y sagrada”

Ch. Baudelaire


“las vírgenes de Rafael, la cúpula de San Pedro en Roma, las catedrales góticas, la música de Mozart, de Pergolesi, de Haydn, el canto del Prefacio, el “Te Deum”, el “Stabat”, el “Lauda Sion”, el “Dies irae”, todos estos portentos y otros mil, son hijos del culto católico...”

Abate Gaume, “El catecismo de la perseverancia”, citado por Gustavo Bueno en “El mito de la cultura”



“Yo soy ateo, pero como buen francés [o español] soy católico.”

Charles Maurras


“Yo me siento a la vez deísta, panteísta y ateo “

Goethe, citado con entusiasmo por Unamuno

“Quien tiene ciencia tiene ya también religión; quien no tenga ciencia tenga al menos religión.”

Goethe

Educación humanística


“Los más sabios de todos los tiempos
sonríen y bajan la cabeza y están de acuerdo en decir:
¡Locura , obstinarse en curar a los locos!
Hijos de la sabiduría, tened siempre a los tontos
por tontos, tal como debe ser.



Goethe, citado por Nietzsche





Norte y Sur


“Mi pasión en este ámbito, como en tantos otros, es ambivalente –entre Verdi cuyo monumento visito cada vez que voy a Cagliari y “El buque fantasma”. El Mar del Norte con sus tempestades nocturnas, El Mediterráneo en plena calma –Wagner y Nietzsche se reconcilian entonces.”
Ernst Jünger

Política

“Siempre me ha gustado juntar y mezclar los problemas contradictorios: nación y Europa, socialismo y aristocracia, libertad de pensamiento y autoridad, misticismo y anticlericalismo.”


Pierre Drieu la Rochelle


“La peor forma de socialismo siempre será preferible a la mejor forma de capitalismo.”

Georges Lukàcs


“La decadencia espiritual del planeta ha avanzado tanto que los pueblos están en peligro de perder sus últimas fuerzas intelectuales, las únicas que les permitirían ver y apreciar tan sólo como tal esa decadencia. Esta simple constatación no tiene nada que ver con un pesimismo cultural, aunque ciertamente tampoco con el optimismo; porque el oscurecimiento del mundo, la huida de los dioses, la destrucción de la Tierra, la masificación del hombre, el odio frente a todo lo que es creador y libre, han alcanzado en toda la Tierra una dimensión tal que categorías tan infantiles como optimismo o pesimismo se han vuelto ridículas desde hace tiempo.”

Martin Heidegger, “Introducción a la metafísica”, 1935

Literatura

“No tengo nada contra la literatura novelística porque me es indiferente que se cuente de una manera prolija aquello que no me interesa lo más mínimo.”

Karl Krauss


“Sí, hombres como Gautier, Wilde , Maupassant, Flaubert e incluso Baudelaire, son rebeldes y al mismo tiempo son conformistas. Quieren que el público, los críticos, les comprendan. Quieren llegar a ser clásicos. Por eso escriben clara y correctamente. Y ese conformismo literario, que es un conformismo social, quita mucho efecto a su rebeldía. Además tuvieron demasiado desprecio e ignorancia de la filosofía y de la filosofía religiosa. Eso les pone al nivel de los filisteos y de las mujeres.”

Pierre Drieu la Rochelle